Lima - 19/ 06/ 2003
Camisea: se siente la llegada
Ricardo de la Cruz (Macroconsult)

La cercanía de la entrada en operación comercial del proyecto de Camisea está generado mayor dinamismo en el mercado energético. Por ejemplo, durante los últimos días se han discutido los temas de fijación de tarifas de transporte y distribución de gas natural por ductos, el pago de la garantía que financia el ducto el transporte durante la fase inicial, la exportación de gas, la modificación referida al despacho de energía de las centrales a gas y, finalmente, la adjudicación del contrato Take or Pay. Dicho contrato forma parte del esquema integral de promoción de la industria de gas natural en el Perú y contempla la obligación del propietario del contrato a pagar, como mínimo, el valor de 56 millones de pies cúbicos por día, los consuma o no. Este diseño responde a la necesidad de reducir el riesgo comercial asociado a la evolución de los ingresos.

Si bien en un inicio el propietario del contrato fue Electroperú, éste tomo la decisión de transferir el contrato a un privado. Es esta transferencia la que ha generado numerosas críticas. Como analizaremos a continuación, muchas de ellas no están bien fundadas.

¿Subasta o contrato maquila?
Se ha criticado la elección del mecanismo de subasta en vez del contrato maquila para la transferencia del contrato. Si analizamos el tema rigurosamente vemos que, dadas las condiciones actuales, la subasta fue el mecanismo más adecuado por las siguientes razones:

  1. Las principales empresas eléctricas en el mundo ven pocos incentivos para aumentar su inversión en América Latina en estos momentos. Por ello, para atraer la mayor cantidad de inversionistas, en caso de que se hubiera optado por un contrato maquila, habría sido necesario ofrecer una mayor tasa de retorno, lo que se habría traducido en una mayor tarifa. Ello habría tenido probablemente un impacto mayor sobre los usuarios finales. Además, siendo Electroperú una empresa estatal, es probable que se hubiese requerido de una garantía del Estado, algo que habría sido difícil de alcanzar.
  2. Asociado a lo anterior, el proyecto de maquila contemplaba la instalación de una central de cerca de 400 MW en ciclo combinado, lo que parecía ser un tamaño excesivo si se considera la demanda. Se aducía que su baja rentabilidad inicial (por falta de espacio en el despacho) podría ser paliada con la exportación de energía. Sin embargo, debe considerarse que la interconexión entre mercados puede incrementar el precio promedio para el país exportador, ya que para abastecer la mayor demanda es necesario que ingresen las centrales térmicas en mayor medida. Por ejemplo, luego de la interconexión que se produjo entre el sistema del norte y sur, principalmente en la barras cercanas a Mantaro, se elevó el precio promedio del primero.

¿Flexibilización de las bases?
Las críticas señalan que se redujo el pedido de la capacidad de la central de ciclo combinado de 375 MW a 187.5 MW. Por lo tanto, se incrementaría la tarifa al disminuir la capacidad de la central más eficiente. Sin embargo, es importante resaltar que este cambio respondió tanto a la búsqueda de una menor tarifa para los consumidores como al intento por asegurar un margen de rentabilidad para la empresa. Más bien es de esperar que, en la medida que la demanda crezca, se generen incentivos para ampliar la capacidad del ciclo combinado, lo que permitirá usar el gas de manera más eficiente. Es decir, el tamaño y el tipo de oferta serán dictados por el mercado y no por exigencias contractuales.

¿Mayores costos para el usuario?
No. La comparación efectiva debe de realizarse entre el precio de generación de energía con y sin el uso de gas de Camisea. Actualmente, la tarifa en barra, incorporando Camisea, asciende a alrededor de 40 US$/MWh. Esta cifra sería mayor en el escenario sin Camisea. Es más, el ingreso de la planta de la generadora Etevensa, con gas de Camisea, estaría desplazando centrales más costosas en el despacho, tal como se aprecia en el cuadro siguiente. Esto se traducirá en menores tarifas para el usuario final.

En consecuencia
Dado que el consumo eléctrico representará al inicio la principal fuente de demanda de gas natural, con la adjudicación de este contrato se reduce el riesgo de que, cuando el gas llegue a Lima en agosto de 2004, no exista una central térmica lista para usarlo.

Además, de manera colateral, el uso de gas de Camisea en la generación eléctrica fomentará el desarrollo de la industria de gas, lo que se traducirá, por ejemplo, en mayores alternativas energéticas para los usuarios y una reducción del déficit de la balanza de hidrocarburos.