| La cercanía
de la entrada en operación comercial del proyecto de
Camisea está generado mayor dinamismo en el mercado
energético. Por ejemplo, durante los últimos
días se han discutido los temas de fijación
de tarifas de transporte y distribución de gas natural
por ductos, el pago de la garantía que financia el
ducto el transporte durante la fase inicial, la exportación
de gas, la modificación referida al despacho de energía
de las centrales a gas y, finalmente, la adjudicación
del contrato Take or Pay. Dicho contrato forma parte del esquema
integral de promoción de la industria de gas natural
en el Perú y contempla la obligación del propietario
del contrato a pagar, como mínimo, el valor de 56 millones
de pies cúbicos por día, los consuma o no. Este
diseño responde a la necesidad de reducir el riesgo
comercial asociado a la evolución de los ingresos.
Si
bien en un inicio el propietario del contrato fue Electroperú,
éste tomo la decisión de transferir el contrato
a un privado. Es esta transferencia la que ha generado numerosas
críticas. Como analizaremos a continuación,
muchas de ellas no están bien fundadas.
¿Subasta o contrato maquila?
Se ha criticado la elección del mecanismo de
subasta en vez del contrato maquila
para la transferencia del contrato. Si analizamos el tema
rigurosamente vemos que, dadas las condiciones actuales, la
subasta fue el mecanismo más adecuado por las siguientes
razones:
- Las principales empresas eléctricas
en el mundo ven pocos incentivos para aumentar su inversión
en América Latina en estos momentos. Por ello, para
atraer la mayor cantidad de inversionistas, en caso de que
se hubiera optado por un contrato maquila, habría
sido necesario ofrecer una mayor tasa de retorno, lo que
se habría traducido en una mayor tarifa. Ello habría
tenido probablemente un impacto mayor sobre los usuarios
finales. Además, siendo Electroperú una empresa
estatal, es probable que se hubiese requerido de una garantía
del Estado, algo que habría sido difícil de
alcanzar.
- Asociado a lo anterior, el proyecto de
maquila contemplaba la instalación de una central
de cerca de 400 MW en ciclo combinado, lo que parecía
ser un tamaño excesivo si se considera la demanda.
Se aducía que su baja rentabilidad inicial (por falta
de espacio en el despacho) podría ser paliada con
la exportación de energía. Sin embargo, debe
considerarse que la interconexión entre mercados
puede incrementar el precio promedio para el país
exportador, ya que para abastecer la mayor demanda es necesario
que ingresen las centrales térmicas en mayor medida.
Por ejemplo, luego de la interconexión que se produjo
entre el sistema del norte y sur, principalmente en la barras
cercanas a Mantaro, se elevó el precio promedio del
primero.
¿Flexibilización de
las bases?
Las críticas señalan que se redujo el pedido
de la capacidad de la central de ciclo combinado de 375 MW
a 187.5 MW. Por lo tanto, se incrementaría la tarifa
al disminuir la capacidad de la central más eficiente.
Sin embargo, es importante resaltar que este cambio respondió
tanto a la búsqueda de una menor tarifa para los consumidores
como al intento por asegurar un margen de rentabilidad para
la empresa. Más bien es de esperar que, en la medida
que la demanda crezca, se generen incentivos para ampliar
la capacidad del ciclo combinado, lo que permitirá
usar el gas de manera más eficiente. Es decir, el tamaño
y el tipo de oferta serán dictados por el mercado y
no por exigencias contractuales.
¿Mayores costos para el usuario?
No. La comparación efectiva debe de realizarse entre
el precio de generación de energía con y sin
el uso de gas de Camisea. Actualmente, la tarifa en barra,
incorporando Camisea, asciende a alrededor de 40 US$/MWh.
Esta cifra sería mayor en el escenario sin Camisea.
Es más, el ingreso de la planta de la generadora Etevensa,
con gas de Camisea, estaría desplazando centrales más
costosas en el despacho, tal como se aprecia en el cuadro
siguiente. Esto se traducirá en menores tarifas para
el usuario final.

En consecuencia
Dado que el consumo eléctrico representará al
inicio la principal fuente de demanda de gas natural, con
la adjudicación de este contrato se reduce el riesgo
de que, cuando el gas llegue a Lima en agosto de 2004, no
exista una central térmica lista para usarlo.
Además, de manera colateral, el uso
de gas de Camisea en la generación eléctrica
fomentará el desarrollo de la industria de gas, lo
que se traducirá, por ejemplo, en mayores alternativas
energéticas para los usuarios y una reducción
del déficit de la balanza de hidrocarburos.

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