Actualmente, la
economía peruana enfrenta el desafío de generar
empleos dignos a ritmos muy elevados. Sin embargo, esto no
será factible sin una mejora en la competitividad de
las empresas (ya establecidas y potenciales entrantes), particularmente
de aquellas involucradas en las actividades transables que
constituyen la locomotora del país, tales como la producción
de bienes y servicios exportables o la competencia con las
importaciones.
El
aumento de la productividad de todos los factores y recursos
de las empresas (trabajo, equipo capital disponible, innovaciones
blandas y duras, ahorro de insumos, difusión de prácticas
empresariales de gestión de la productividad, etc)
es la mayor fuente de reducción de costos unitarios.
La mayor competitividad, sumada a los equilibrios macroeconómicos,
credibilidad y confianza, reglas estables y seguridad jurídica,
es decisiva para la estimulación de decisiones de inversión
privada, particularmente en actividades transables. La aceleración
de la inversión privada en el sector transable (hasta
una meta de aproximadamente un 8% anual) permitiría,
a través de las divisas que genera y sus repercusiones
en el sector no transable, sostener un ritmo de crecimiento
económico alto (de aproximadamente 7% anual) y contribuiría
decisivamente a la creación de nuevos empleos (aproximadamente
4% anual). Este crecimiento económico alto y sostenido
permitiría, además, reorientar una porción
de recursos para elevar la productividad en las actividades
más rezagadas, contribuyendo, así, a mejorar
sus ingresos.
El Gobierno debe contribuir a este esfuerzo
fomentando las concesiones de inversión en infraestructura
(puertos, aeropuertos, comunicaciones, autopistas, energía,
etc.) al sector privado y reduciendo los costos transaccionales
de muchos de los servicios requeridos por las empresas.
Aumento de la productividad
El aumento de la productividad surge como
consecuencia del ajuste gradual de los mercados a una política
macroeconómica sólida y a un entorno estable,
pero esto lleva tiempo. Es por eso que, además de una
política macroeconómica sólida y un contexto
estable, resulta necesario: i) generar condiciones que induzcan
decisiones de aumento de la productividad en las empresas
y ii) sincronizar algunas de las políticas públicas
para que contribuyan a elevar la productividad.
Algunos ejemplos de estas medidas adicionales
son los siguientes: i) la promoción de mecanismos de
difusión del enfoque de productividad a empresas y
trabajadores que todavía carecen del mismo; ii) la
modernización de la capacitación laboral, estableciendo
certificación de pertinencia y calidad de las entidades
prestatarias, enfatizando la formación en la empresa,
formación por competencia laboral, entre otros cambios
institucionales; iii) la difusión gradual de la negociación
laboral basada en los compromisos de las partes para el aumento
de la productividad e incentivos salariales para el aumento
de la productividad, en reemplazo de la actual negociación
centrada en la tasa de reajuste de salarios nominales; iv)
el establecimiento de un fondo concursable para cofinanciar
el gasto inicial de la adopción de innovaciones en
las empresas; v) priorizar la gestión de productividad
en las políticas orientadas hacia las PYMES; vi) la
difusión gradual de acuerdos micro y marco (sectoriales)
de aumento de la productividad; vii) la promoción de
un compromiso para mantener reglas estables para las empresas
a cambio de un aumento significativo de la inversión
privada, permitiendo que las remuneraciones crezcan al ritmo
de la productividad y no más allá; y viii) la
difusión gradual de la flexibilidad para el aumento
de la productividad para no descansar sólo en la flexibilidad
laboral, la cual ya es excesiva en el Perú.
Con el propósito de lograr un impacto
significativo en la creación de empleo, las políticas
de aumento de productividad deben ser acompañadas por
un esfuerzo más significativo en materia de exportaciones.
Este deber involucrar una alianza estratégica entre
sector privado y Gobierno en áreas tales como prospección
de mercados, créditos, negociación de acuerdos
comerciales (donde han registrado recientemente avances muy
positivos), y difusión de la certificación de
calidad para empresas exportadoras. Es imprescindible que
el Perú alcance un crecimiento de las exportaciones
sostenible del orden del 9% al 10% anual, si se pretende que
los aumentos de competitividad-productividad se traduzcan
en un crecimiento de empleo del 4% anual.
El tema del aumento de la productividad como
base de la competitividad es más relevante de lo que
parece. En el pasado reciente, la apertura comercial y financiera
del Perú se hizo en un contexto en que el tipo de cambio
real venía descendiendo y la productividad total estaba
estancada. La flexibilidad del mercado laboral permitió
comprimir costos laborales a costa de trasladar un significativo
porcentaje de la fuerza laboral a contratos más baratos,
pero más precarios. En tal sentido, persistir en la
compresión de costos laborales en lugar de aumentar
la productividad, aparece no sólo como socialmente
injusto, sino muy arriesgado dadas las presiones sociales
y la necesidad de reforzar la institucionalidad democrática
del país.
Desde
este hipervínculo podrá descargar el documento
completo, el cual fue entregado a los representantes del Acuerdo
Nacional.
[1] Líder de la Red
de Investigación en Políticas de Empleo, la
cual agrupa investigadores del CEDEP, IEP, PUCP y UNI. Dicha
red inició sus actividades luego de ganar el Concurso
de Investigación CIES 2000, auspiciado por ACDI e IDRC.

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