Lima -18 / 07/ 03

Un aporte de la Red de Políticas de Empleo al Acuerdo Nacional

Productividad, competitividad y empleo

Norberto E. García-IEP[1]

Actualmente, la economía peruana enfrenta el desafío de generar empleos dignos a ritmos muy elevados. Sin embargo, esto no será factible sin una mejora en la competitividad de las empresas (ya establecidas y potenciales entrantes), particularmente de aquellas involucradas en las actividades transables que constituyen la locomotora del país, tales como la producción de bienes y servicios exportables o la competencia con las importaciones.

El aumento de la productividad de todos los factores y recursos de las empresas (trabajo, equipo capital disponible, innovaciones blandas y duras, ahorro de insumos, difusión de prácticas empresariales de gestión de la productividad, etc) es la mayor fuente de reducción de costos unitarios. La mayor competitividad, sumada a los equilibrios macroeconómicos, credibilidad y confianza, reglas estables y seguridad jurídica, es decisiva para la estimulación de decisiones de inversión privada, particularmente en actividades transables. La aceleración de la inversión privada en el sector transable (hasta una meta de aproximadamente un 8% anual) permitiría, a través de las divisas que genera y sus repercusiones en el sector no transable, sostener un ritmo de crecimiento económico alto (de aproximadamente 7% anual) y contribuiría decisivamente a la creación de nuevos empleos (aproximadamente 4% anual). Este crecimiento económico alto y sostenido permitiría, además, reorientar una porción de recursos para elevar la productividad en las actividades más rezagadas, contribuyendo, así, a mejorar sus ingresos.

El Gobierno debe contribuir a este esfuerzo fomentando las concesiones de inversión en infraestructura (puertos, aeropuertos, comunicaciones, autopistas, energía, etc.) al sector privado y reduciendo los costos transaccionales de muchos de los servicios requeridos por las empresas.

Aumento de la productividad

El aumento de la productividad surge como consecuencia del ajuste gradual de los mercados a una política macroeconómica sólida y a un entorno estable, pero esto lleva tiempo. Es por eso que, además de una política macroeconómica sólida y un contexto estable, resulta necesario: i) generar condiciones que induzcan decisiones de aumento de la productividad en las empresas y ii) sincronizar algunas de las políticas públicas para que contribuyan a elevar la productividad.

Algunos ejemplos de estas medidas adicionales son los siguientes: i) la promoción de mecanismos de difusión del enfoque de productividad a empresas y trabajadores que todavía carecen del mismo; ii) la modernización de la capacitación laboral, estableciendo certificación de pertinencia y calidad de las entidades prestatarias, enfatizando la formación en la empresa, formación por competencia laboral, entre otros cambios institucionales; iii) la difusión gradual de la negociación laboral basada en los compromisos de las partes para el aumento de la productividad e incentivos salariales para el aumento de la productividad, en reemplazo de la actual negociación centrada en la tasa de reajuste de salarios nominales; iv) el establecimiento de un fondo concursable para cofinanciar el gasto inicial de la adopción de innovaciones en las empresas; v) priorizar la gestión de productividad en las políticas orientadas hacia las PYMES; vi) la difusión gradual de acuerdos micro y marco (sectoriales) de aumento de la productividad; vii) la promoción de un compromiso para mantener reglas estables para las empresas a cambio de un aumento significativo de la inversión privada, permitiendo que las remuneraciones crezcan al ritmo de la productividad y no más allá; y viii) la difusión gradual de la flexibilidad para el aumento de la productividad para no descansar sólo en la flexibilidad laboral, la cual ya es excesiva en el Perú.

Con el propósito de lograr un impacto significativo en la creación de empleo, las políticas de aumento de productividad deben ser acompañadas por un esfuerzo más significativo en materia de exportaciones. Este deber involucrar una alianza estratégica entre sector privado y Gobierno en áreas tales como prospección de mercados, créditos, negociación de acuerdos comerciales (donde han registrado recientemente avances muy positivos), y difusión de la certificación de calidad para empresas exportadoras. Es imprescindible que el Perú alcance un crecimiento de las exportaciones sostenible del orden del 9% al 10% anual, si se pretende que los aumentos de competitividad-productividad se traduzcan en un crecimiento de empleo del 4% anual.

El tema del aumento de la productividad como base de la competitividad es más relevante de lo que parece. En el pasado reciente, la apertura comercial y financiera del Perú se hizo en un contexto en que el tipo de cambio real venía descendiendo y la productividad total estaba estancada. La flexibilidad del mercado laboral permitió comprimir costos laborales a costa de trasladar un significativo porcentaje de la fuerza laboral a contratos más baratos, pero más precarios. En tal sentido, persistir en la compresión de costos laborales en lugar de aumentar la productividad, aparece no sólo como socialmente injusto, sino muy arriesgado dadas las presiones sociales y la necesidad de reforzar la institucionalidad democrática del país.

Desde este hipervínculo podrá descargar el documento completo, el cual fue entregado a los representantes del Acuerdo Nacional.


[1] Líder de la Red de Investigación en Políticas de Empleo, la cual agrupa investigadores del CEDEP, IEP, PUCP y UNI. Dicha red inició sus actividades luego de ganar el Concurso de Investigación CIES 2000, auspiciado por ACDI e IDRC.