Pareciera no haber política de empleo en el Perú
actual. Da la impresión que el conjunto de acciones
realizadas por el gobierno en materia laboral se relaciona
más con las demandas y conflictos que surgen a diario,
que con una estrategia orientada a promover crecimiento económico
con empleo digno y productivo. Dichas demandas son a su vez
alentadas por un discurso político que, aunque se muestra
cauto en materia macroeconómica, parece desconocer
los procesos y tiempos que se requieren para obtener resultados
importantes en el mercado laboral. Se necesita, pues, abordar
la problemática laboral con una perspectiva orgánica
y con prioridades claras.
Resultados de corto plazo
Como era de esperarse, la existencia de un
creciente excedente de mano de obra que intensifica el subempleo
y el estancamiento de los ingresos reales no ha podido ser
manejada en el corto plazo, a pesar del proceso de reactivación
que se ha empezado a observar desde el segundo trimestre de
2002 (ver gráfico 1). El empleo formal no se ha dinamizado,
pese a que el empleo total sí se ha reactivado. En
estas condiciones, es natural esperar que el empleo que se
ha generado sea de baja calidad. El subempleo se ha pronunciado
y ello se ha traducido a menores ingresos promedio.
Gráfico
1
Efectos de la reactivación de 2002 sobre el mercado
de trabajo
(Variaciones porcentuales contra mismo mes del año
anterior) |
|
| Fuente: INEI y MTPE |
Sería ilusorio, y hasta poco serio,
esperar o alentar expectativas con respecto a que el mercado
laboral produzca resultados en tan breve plazo. De hecho,
para que variables importantes como el empleo formal o los
ingresos reales se alteren de manera significativa, se requeriría
de algunos años de crecimiento sostenido y de ganancias
de productividad importantes.
Los desafíos de mediano
y corto plazo
Este panorama impone numerosos e importantes
retos a las políticas de empleo. Los retos más
importantes son probablemente los de mediano plazo, en la
medida que existen problemas estructurales asociados a los
principales resultados laborales en el momento actual.
Desafíos a mediano plazo
a. Incrementar la elasticidad producto–empleo
La experiencia de los últimos años
ha sido que los éxitos macroeconómicos no parecen
haber sido percibidos por la población en general.
Una de las claves para entender este punto, es que la elasticidad
producto–empleo parece ser muy baja en el Perú:
algunos estudios realizados la sitúan en niveles que
van de 0,2 a 0,5 , es decir, para que el empleo adecuado crezca
en un punto porcentual, la producción debe crecer entre
5 a 2 puntos porcentuales, dependiendo de la estimación
que se tome. Dado que la oferta laboral está creciendo
entre 3% a 3,5% anual, esto significa que la economía
debería crecer en 6% a 7% anual para absorber a los
nuevos ingresantes al mercado laboral, asumiendo optimistamente
que esta elasticidad es 0,5.
Diversos estudios coinciden en señalar
que la elasticidad producto-empleo es baja porque el crecimiento
del país se basa en sectores que no son intensivos
en mano de obra. Una solución sería fomentar
un crecimiento basado en sectores intensivos en mano de obra,
como el turismo, la agricultura o agroindustria, la construcción,
etc. Otra opción es ya no apostar por sectores económicos,
sino por tipos de empresas. En este caso, las empresas más
intensivas en mano de obra son naturalmente las pequeñas
empresas. Sin embargo, es claro que los sectores intensivos
en mano de obra lo son debido a su baja productividad y, por
lo tanto, que la calidad del empleo que en ellos se genera
no es precisamente la mejor. Lo que no resuelve el problema
de la elasticidad producto–empleo, a menos que se eleve
sostenidamente la productividad de dichos sectores.
b. Incrementar la productividad del trabajo
Precisamente, en la productividad del trabajo
está la clave del problema, pues es la fuente básica
de las mejoras en los salarios reales y de los niveles de
vida de los trabajadores. Una productividad laboral baja,
hace que se incrementen los costos unitarios de producción
y que los retornos de los negocios bajen, lo cual ciertamente
no le conviene a nadie: ni a los trabajadores ni a los empresarios.
Lamentablemente, la productividad del trabajo
no parece estar mejorando en los últimos años
(ver el gráfico 2). Luego de crecer hasta 1997, el
índice de productividad del trabajo se redujo sostenidamente
hasta hace poco y la recuperación reciente es aún
muy leve, como para alterar la tendencia de este indicador.
Gráfico
2
Evolución de la productividad del trabajo
(Índice 1990 = 100) |
 |
| Fuente: INEI y MTPE |
Desafíos de corto plazo
De los innumerables retos que se presentan
en el corto plazo, en esta sección comentamos tres
que nos parecen de crucial importancia, pues delinean un poco
el trabajo de mediano plazo en esta materia.
a. Promover instituciones para el mercado
de trabajo
De hecho, es a través del mercado de
trabajo que la producción debiera trasladar sus beneficios
a la población. Lamentablemente, este mercado es bastante
imperfecto. Existen notables “fallas de mercado”,
tales como asimetrías de información y de poder
de negociación.
Sería un error pensar que equiparar
las asimetrías se resuelve solo con la sindicalización.
Se necesitan esquemas más amplios, que involucren a
más trabajadores. Para ello es importante el diálogo
social como institución. Más importante aún
es promover la Autoridad del Trabajo, que casi ya no existe
en el Perú.
b. Reducir y administrar el riesgo de
desempleo
¿Cómo se puede administrar el
riesgo de desempleo de manera adecuada? En el caso del riesgo
de desempleo, la forma natural de prevenirlo, además
de reducir la volatilidad macroeconómica, es incrementando
la empleabilidad de las personas, concepto que se refiere
a la capacidad de cada individuo de ser empleado y reempleado
en cada momento del tiempo.
Al respecto, se debe decir que el Ministerio
de Trabajo interviene en casi todas las políticas “activas”
posibles. Los programas que han sido evaluados han producido
resultados importantes. Sin embargo, el problema central es
que estos programas son solo eso: programas, es decir, no
constituyen políticas laborales en sentido estricto.
El reto es cómo, a partir de las experiencias que se
han iniciado y que han funcionado, diseñar políticas
“activas” más amplias, sin la necesidad
de que el Ministerio de Trabajo o el Estado en general intervengan
directamente.
c. Descentralizar las políticas
de empleo
Paradójicamente, en un contexto de
recursos limitados, una de las pocas alternativas que existen
para potenciar las políticas de empleo, es su descentralización.
De lo que se trata es de descentralizar las políticas
de empleo, es decir, embarcarse en un proceso más amplio
de transferencia y/o delegación de conocimientos ya
adquiridos y competencias hacia instancias descentralizadas.
Conclusiones
El estado de ánimo de la población
está relacionado con su condición laboral. Por
ello, no es recomendable generar demasiadas expectativas con
respecto a soluciones rápidas al problema del empleo.
El excedente estructural de mano de obra tardó muchos
años en formarse y, seguramente, tomará muchos
otros reducirlo. Sin embargo, es necesario empezar cuanto
antes y es necesario que las políticas de empleo sean
ubicadas en el lugar de prioridad que les corresponde cuanto
antes.
Esto pasa necesariamente por la promoción
de un crecimiento económico que no sólo genere
puntos porcentuales de crecimiento, sino que mejore la elasticidad
producto–empleo y, a la vez, la productividad del trabajo.
Pasa también por un proceso en el que el Ministerio
de Trabajo recupere su papel rector en materia de políticas
de empleo, que le permita ir más allá de la
ejecución directa de programas a la formulación
de políticas de Estado en materia de empleo. El proceso
de descentralización, actualmente en marcha, es una
oportunidad brillante para fortalecer las políticas
de empleo. Para ello es necesario no solo transferir capacidades
y delegar autoridad del trabajo, sino combinar las políticas
de empleo con estrategias más amplias de desarrollo
rural.
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completa del trabajo.
[1] Resumen del la ponencia
homómina que presentara el autor en el Seminario Anual
CIES “Retos y perspectivas de la economía peruana”
en diciembre de 2002.
[2] El autor desea agradecer los comentarios de Javier Escobal,
Carmen Vildoso, Norberto García, los asistentes al
VI Foro Económico Anual del CIES y aquellos asistentes
a un taller organizado por el Ministerio de Trabajo y Promoción
del Empleo. Correo electrónico: chacaltanaj@terra.com.pe
[3] La elasticidad producto–empleo mide el crecimiento
porcentual del empleo ante un crecimiento porcentual del PBI
dado.

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