El Mensaje a
la Nación del Presidente de la República, Alejandro
Toledo, partió de un positivo cambio de estilo, en
el cual dejó de lado los alardes de lo cumplido para
dar pase a un conjunto de propuestas, las mismas que aportaron
una clara intencionalidad respecto a qué es lo que
se desea lograr en los próximos meses. Ello permitirá
medir el grado de cumplimiento de lo ofrecido -tarea fundamental
de la Presidenta del Consejo de Ministros, Beatriz Merino-
que, de ser exitoso, puede suministrarle algo de credibilidad
a este Gobierno tan alicaído en las encuestas.
Del discurso vale la pena destacar tres temas
importantes para la estabilidad política del régimen
y, por ende, de la economía. El primero, es que se
volvió a enfatizar la muchas veces prometida posición
política de asegurar la estabilidad macroeconómica.
Para ello, una de las medidas propuestas es clave: un ajuste
tributario que incremente los recursos disponibles al fisco
para cumplir con las metas pactadas con el FMI, la cobertura
del mayor gasto por pagos de la deuda externa, así
como la prometida ampliación de los programas sociales.
Un segundo punto que vale la pena destacar es que el Presidente
claramente señaló la necesidad de una mejora
en la cobertura y efectividad de los programas sociales. Señaló,
asimismo, que existía la intención de transferir
parte de los recursos destinados a este fin a las regiones
como parte del proceso de descentralización. El tercer
punto primordial fue el reconocimiento de la necesidad de
brindar al país una visión hacia el futuro,
mediante un adecuado planeamiento estratégico. El nuevo
centro de planeamiento, que todavía está por
crearse, lideraría este proceso.
Sin embargo, algunos temas resaltaron por
su falta de presencia o precisión. El primero, y más
importante para la mayoría de la población,
es el tema del empleo, donde fuera de señalar el alcance
de algunos programas específicos, no se dio mayores
indicios que permitan concluir que el Gobierno tiene un planteamiento
concreto. El segundo, es la falta de referencia explicita
a la necesidad de lograr un mayor nivel de inversión,
especialmente la privada; sobre todo considerando que hay
claras señales de que la economía se ésta
enfriando nuevamente.
Sorprendió también que no se
mencione explícitamente una reforma general del Estado,
entendida como un examen de las actividades que lleva a cabo
el Ejecutivo y sus organismos descentralizados para establecer
cuales no merecen ser continuadas. Solo por este camino se
lograrán dirigir recursos a las acciones que sean consideradas
prioritarias, eliminando el gasto inútil o ineficiente,
aunque cueste puestos de trabajo. Sobre la reducción
del gasto se dijo poco, y las medidas de austeridad adoptadas
tendrán muy poco impacto sobre el egreso fiscal total.
Las
propuestas de reforma de tipo estructural se concentraron
preferentemente en el sector Educación, pero sin dar
señal alguna de cual sería el resultado de declarar
al sector en emergencia; y en el área de Justicia,
sobre el cual se presentaron propuestas concretas, aparentemente
con el ánimo de forzar al Poder Judicial hacia una
postura más agresiva frente a su propia reforma. Este
tema parece adquirir cada vez mayor importancia, tanto en
lo que respecta a la lucha contra la corrupción, como
frente a la necesidad del empresariado de contar con un sistema
judicial operativo y ágil.
No obstante, hubieron algunas propuestas que
indican que la administración Merino estaría
adoptando medidas específicas que parecen contradecir
el deseo de implementar un sistema tributario más eficaz,
además de proponer una reducción de la intervención
del Estado en el mercado. Ejemplos de ello son la reducción
del impuesto a la venta del arroz pilado, la fijación
de precios para ciertos tipos de pescado, las propuestas de
exoneraciones para los artistas y los editores de libros,
así como la segunda etapa de reducción de tarifas
eléctricas rurales. También dan señales
confusas al mercado la ampliación del capital de Agrobanco
y el aumento del salario mínimo vital, en momentos
que exigen un mayor compromiso con las exportaciones al mercado
de Estados Unidos. Es de esperar que el alcance de este tipo
de medidas sea aclarado en las próximas semanas.
Finalmente, cabe resaltar el poco énfasis
otorgado al tema de las privatizaciones y concesiones, lo
que puede ser muy comprensible para evitar reacciones políticas
negativas, entre tanto se avanza en algunos casos específicos
como Bayovar, el proyecto minero de Las Bambas y Yuncan, lo
cual puede ser la estrategia más adecuada.

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