Lima 13/ 11/ 03
En Seminario Internacional Empleo y Pobreza
Nuevos fenómenos laborales son la clave
Juan Chacaltana
Investigador Centro de Estudios
para el Desarrollo y la Participación (CEDEP)

El Perú se encuentra actualmente en un período de recuperación económica. La tasa de crecimiento del PBI superó el 5% el año pasado y para este año se espera un crecimiento del 4%. A pesar de ello, según una encuesta reciente de CPI, un 58% de la población peruana piensa que su situación económica ha empeorado en los últimos 12 meses y un 76% piensa que el principal problema es la “falta de empleo”. Dado que en una economía de mercado, el mercado de trabajo es canal por excelencia para que el crecimiento se traduzca en bienestar para la gente, este ensayo pretende dar una explicación sobre este fenómeno[1] , a partir de un breve análisis de las principales tendencias existentes en el mercado laboral.

Evolución del mercado de trabajo

El mercado de trabajo se puede describir brevemente a partir de dos tipos tendencias. Por un lado, se confirman “viejos” y conocidos problemas estructurales y, por el otro, se acentúan “nuevos” problemas que se hacen cada vez más importantes.

a) Los “viejos” problemas se repiten-. Las tendencias de mediano y largo plazo son mas o menos conocidas. Un primer aspecto es la relación entre producción y empleo. Cuando el producto crece, también lo hace el empleo total, pero no necesariamente el empleo formal. Este creció recientemente en el mejor de los casos a tasas de 2% anual. Esto se debe a la escasa capacidad de generación de empleo formal de la economía, específicamente a una baja elasticidad producto–empleo (formal).

El segundo tema se refiere a la estructura del empleo, los sectores que generan empleo y qué tipo de empleo generan. El mercado de trabajo peruano genera empleo de baja calidad, empleo independiente y en la micro empresa. Eso no ha cambiado en los últimos meses. Se confirma también la tendencia creciente del número de personas que participan en el mercado laboral.

En tercer lugar, se confirma también que el desempleo no es la variable de ajuste principal del mercado de trabajo: la EPE[2] señala que la tasa de desempleo se sitúa alrededor de 10% desde noviembre del 2001. Lo preocupante es que la tasa de subempleo por ingresos (34.2% en agosto del 2003), aquella que mide la sub-utilización de la mano de obra de acuerdo a su capacidad para consumir, se ha incrementado casi 5% entre agosto de 2002 y agosto de 2003.

Evolución del Desempleo y Subempleo
Fuente: Elaboración propia basándose en Encuesta Permanente de Empleo (EPE).

Finalmente, se confirma también que aun cuando los ingresos promedio no se incrementan y que los ingresos horarios reales se reducen, se incrementa la desigualdad de ingresos en el mercado de trabajo, especialmente por motivos de educación, siendo los ingresos de los trabajadores más educados los únicos con una clara tendencia al alza.

b) Nuevos fenómenos laborales son la clave-. Ante este panorama, nuevos fenómenos se han ido acentuando con efectos cada vez mayores. Una primera novedad es que las presiones de oferta adquieren nuevas formas. Ahora no sólo sube la participación laboral, sino también las horas promedio trabajadas (de 46 horas semanales en el 2001 a 48.5 en 2003) por cada individuo. Es decir, no solo hay mas gente ingresando al mercado de trabajo sino que los que ya están en el intentan trabajar mas. Ambos fenómenos, mayor número de personas trabajando y mayor número de horas trabajadas, aumentan la presión sobre la oferta en el mercado laboral, presionando los salarios por hora a la baja. Los datos del INEI confirman esta tendencia de ingresos por hora a la baja

Sin embargo, la mayor novedad que trajo la década de los 90, fue la reducción de la duración del empleo y del desempleo, generando un fuerte incremento en los índices de rotación laborales (estos se han triplicado en la última década). Por ejemplo, la duración del empleo cayó de casi 90 meses en 1991 a 63 meses en el 2001, y la duración del desempleo pasó de 14 a 4 semanas. Las razones para este incremento en la rotación laboral, son diversas, aunque la volatilidad económica (asociada a la globalización) y los efectos de las reformas laborales, que buscaron explícitamente relaciones de trabajo cortas, son sin duda factores de suma importancia.

La dinámica del mercado de trabajo puede causar shocks en los ingresos de las familias y en su capacidad de acumular activos físicos, humanos y hasta sociales. Casi un 70% por ciento de las familias peruanas fue pobre al menos un año en el periodo 1998-2001, según una base de datos panel reciente del INEI y solo el 25% fue pobre los cuatro años consecutivos. Es decir, un 45% de la población se encuentra transitando permanentemente entre la pobreza[3] y la no pobreza . Esto genera pues un clima de inestabilidad que es nuevo y al que la población no ha estado acostumbrada

Conclusión

A pesar de la recuperación económica, la percepción de la gente es que las cosas no mejoran. Esto se debe a la escasa capacidad de generación de empleo formal que tiene el mercado laboral peruano. Sin embargo, hay otros factores adicionales a considerar. Cuando la gente dice que la situación no mejora, no es porque no consigan empleo, sino porque cada vez existe mayor inseguridad e inestabilidad en el mercado laboral. Es decir, la gente consigue trabajos, cachuelos y actividades con la misma facilidad con la que los pierden. Esta situación de cambio constante en el mercado laboral, junto a la reducción drástica de los mecanismos de protección social formales (seguridad social en salud y pensiones), genera un profundo malestar en la gente y hace peligrar el consumo. Es necesario pues promover mecanismos que ayuden a las personas a administrar el elevado riesgo de desempleo existente actualmente y promover a la vez relaciones de trabajo más duraderas. Sin embargo, no se debe inferir a partir de estos datos que es necesario volver a esquemas de estabilidad en el puesto de trabajo que existían en el pasado. La promoción de relaciones de trabajo de plazos no tan cortos, pasa por la promoción de un contexto macro no tan volátil, pero al mismo tiempo el desarrollo de una cultura de competencia basándose en la productividad del trabajo así como por el fortalecimiento de instituciones del mercado laboral, que se deterioraron en la ultima década.

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[1] Entiendase, la caída del bienestar de la población, a pesar de la recuperación económica del país.
[2] Encuesta Permanente de Empleo del 2001

[3] Es necesario aclarar que las entradas a la pobreza se asocian mas al empleo en zonas urbanas. En zonas rurales, otros factores empiezan a operar, especialmente aquellos asociados a desatres naturales