El Perú
se encuentra actualmente en un período de recuperación
económica. La tasa de crecimiento del PBI superó
el 5% el año pasado y para este año se espera
un crecimiento del 4%. A pesar de ello, según una encuesta
reciente de CPI, un 58% de la población peruana piensa
que su situación económica ha empeorado en los
últimos 12 meses y un 76% piensa que el principal problema
es la “falta de empleo”. Dado que en una economía
de mercado, el mercado de trabajo es canal por excelencia
para que el crecimiento se traduzca en bienestar para la gente,
este ensayo pretende dar una explicación sobre este
fenómeno[1] , a partir de un
breve análisis de las principales tendencias existentes
en el mercado laboral.
Evolución del mercado de trabajo
El mercado de trabajo se puede describir brevemente
a partir de dos tipos tendencias. Por un lado, se confirman
“viejos” y conocidos problemas estructurales y,
por el otro, se acentúan “nuevos” problemas
que se hacen cada vez más importantes.
a)
Los “viejos” problemas se repiten-. Las
tendencias de mediano y largo plazo son mas o menos conocidas.
Un primer aspecto es la relación entre producción
y empleo. Cuando el producto crece, también lo hace
el empleo total, pero no necesariamente el empleo formal.
Este creció recientemente en el mejor de los casos
a tasas de 2% anual. Esto se debe a la escasa capacidad de
generación de empleo formal de la economía,
específicamente a una baja elasticidad producto–empleo
(formal).
El segundo tema se refiere a la estructura
del empleo, los sectores que generan empleo y qué tipo
de empleo generan. El mercado de trabajo peruano genera empleo
de baja calidad, empleo independiente y en la micro empresa.
Eso no ha cambiado en los últimos meses. Se confirma
también la tendencia creciente del número de
personas que participan en el mercado laboral.
En tercer lugar, se confirma también
que el desempleo no es la variable de ajuste principal del
mercado de trabajo: la EPE[2] señala
que la tasa de desempleo se sitúa alrededor de 10%
desde noviembre del 2001. Lo preocupante es que la tasa de
subempleo por ingresos (34.2% en agosto del 2003), aquella
que mide la sub-utilización de la mano de obra de acuerdo
a su capacidad para consumir, se ha incrementado casi 5% entre
agosto de 2002 y agosto de 2003.
Evolución
del Desempleo y Subempleo
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| Fuente: Elaboración propia basándose en
Encuesta Permanente de Empleo (EPE). |
Finalmente, se confirma también que
aun cuando los ingresos promedio no se incrementan y que los
ingresos horarios reales se reducen, se incrementa la desigualdad
de ingresos en el mercado de trabajo, especialmente por motivos
de educación, siendo los ingresos de los trabajadores
más educados los únicos con una clara tendencia
al alza.
b)
Nuevos fenómenos laborales son la clave-.
Ante este panorama, nuevos fenómenos se han ido acentuando
con efectos cada vez mayores. Una primera novedad es que las
presiones de oferta adquieren nuevas formas. Ahora no sólo
sube la participación laboral, sino también
las horas promedio trabajadas (de 46 horas semanales en el
2001 a 48.5 en 2003) por cada individuo. Es decir, no solo
hay mas gente ingresando al mercado de trabajo sino que los
que ya están en el intentan trabajar mas. Ambos fenómenos,
mayor número de personas trabajando y mayor número
de horas trabajadas, aumentan la presión sobre la oferta
en el mercado laboral, presionando los salarios por hora a
la baja. Los datos del INEI confirman esta tendencia de ingresos
por hora a la baja
Sin embargo, la mayor novedad que trajo la
década de los 90, fue la reducción de la duración
del empleo y del desempleo, generando un fuerte incremento
en los índices de rotación laborales (estos
se han triplicado en la última década). Por
ejemplo, la duración del empleo cayó de casi
90 meses en 1991 a 63 meses en el 2001, y la duración
del desempleo pasó de 14 a 4 semanas. Las razones para
este incremento en la rotación laboral, son diversas,
aunque la volatilidad económica (asociada a la globalización)
y los efectos de las reformas laborales, que buscaron explícitamente
relaciones de trabajo cortas, son sin duda factores de suma
importancia.
La dinámica del mercado de trabajo
puede causar shocks en los ingresos de las familias y en su
capacidad de acumular activos físicos, humanos y hasta
sociales. Casi un 70% por ciento de las familias peruanas
fue pobre al menos un año en el periodo 1998-2001,
según una base de datos panel reciente del INEI y solo
el 25% fue pobre los cuatro años consecutivos. Es decir,
un 45% de la población se encuentra transitando permanentemente
entre la pobreza[3] y la no pobreza
. Esto genera pues un clima de inestabilidad que es nuevo
y al que la población no ha estado acostumbrada
Conclusión
A pesar de la recuperación económica,
la percepción de la gente es que las cosas no mejoran.
Esto se debe a la escasa capacidad de generación de
empleo formal que tiene el mercado laboral peruano. Sin embargo,
hay otros factores adicionales a considerar. Cuando la gente
dice que la situación no mejora, no es porque no consigan
empleo, sino porque cada vez existe mayor inseguridad e inestabilidad
en el mercado laboral. Es decir, la gente consigue trabajos,
cachuelos y actividades con la misma facilidad con la que
los pierden. Esta situación de cambio constante en
el mercado laboral, junto a la reducción drástica
de los mecanismos de protección social formales (seguridad
social en salud y pensiones), genera un profundo malestar
en la gente y hace peligrar el consumo. Es necesario pues
promover mecanismos que ayuden a las personas a administrar
el elevado riesgo de desempleo existente actualmente y promover
a la vez relaciones de trabajo más duraderas. Sin embargo,
no se debe inferir a partir de estos datos que es necesario
volver a esquemas de estabilidad en el puesto de trabajo que
existían en el pasado. La promoción de relaciones
de trabajo de plazos no tan cortos, pasa por la promoción
de un contexto macro no tan volátil, pero al mismo
tiempo el desarrollo de una cultura de competencia basándose
en la productividad del trabajo así como por el fortalecimiento
de instituciones del mercado laboral, que se deterioraron
en la ultima década.
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Otras investigaciones del autor encargadas
por el CIES:
[1] Entiendase, la caída
del bienestar de la población, a pesar de la recuperación
económica del país.
[2] Encuesta Permanente de Empleo del 2001
[3] Es necesario aclarar
que las entradas a la pobreza se asocian mas al empleo en
zonas urbanas. En zonas rurales, otros factores empiezan a
operar, especialmente aquellos asociados a desatres naturales

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