La
frase favorita del 2003 para políticos y economistas
es que “la política se ha divorciado de la economía”.
De esta forma explican que a pesar de la retahíla de
escándalos políticos en el segundo semestre
del año pasado, la economía ha seguido su rumbo
ascendente. Aunque sería genial para el Perú
que la política no importase para la economía,
esto no es así. Podremos ver escenarios de corto plazo
en los cuales estas dos se desenganchen pero es iluso pensar
que podemos tener una economía sólida y creciendo
a paso firme cuando hacemos agua en la política.
Un ejemplo de eso es que nuestros políticos
han decidido que a la economía peruana le viene bien
el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). Las razones
de peso para adoptarlo van desde que es “imprescindible
para afianzar la gobernabilidad” hasta que es parte
del “esfuerzo por llevar adelante una auténtica
reforma del Estado”. Lo cierto es que el impuesto, que
es un dolor de cabeza para los que tienen que ajustar los
sistemas informáticos de los bancos, ha sido el camino
fácil que este gobierno ha adoptado para incrementar
sustancialmente sus recursos.
Lo curioso es que el impuesto viene en un
contexto en que SUNAT y el propio presidente acaban de anunciar
que la recaudación en el 2003 aumentó en 11.6%
en términos reales. Coincido con los técnicos
de la SUNAT y el MEF que el impuesto puede ser una forma muy
eficiente de elevar el pago del impuesto a la renta de los
que ahora evaden. Pero en lo que estoy en total desacuerdo
es que para lograr ese objetivo pongan una tasa tan alta.
Ya lo he dicho antes y lo repito ahora: para mi la tasa debería
ser cero. El ITF es bueno porque permite recaudar información
que servirá para recaudar tributos de aquellos que
hoy evaden y por nada más.
El Presidente del CONSUCODE acaba de señalar
que poner en marcha la reforma del sistema de adquisiciones
permitirá reducir el gasto en aproximadamente lo mismo
que el ITF recaudará. A eso me refiero con seguir el
camino más fácil.
Un último punto en que quisiera insistir
es en la letanía que se ha escuchado de varios funcionarios
del gobierno. Ellos señalan que la tasa del ITF es
tan baja que no tendrá mayor impacto. Y para sustentar
más su argumento señalan que lo mismo ya se
vio con el aumento del IGV a 19%. Para ellos no pasa nada.
Nada más lejos de la verdad. Acepto que a los consumidores
nos puede afectar marginalmente, pero a las empresas formales
se les está metiendo la mano en su flujo de caja hace
rato para mejorar el de la SUNAT. Si esto es lo que se entiende
por mejorar la competitividad de la economía peruana,
¡¡agárrate Paula!!
En mi opinión, el gobierno va a recaudar
más de lo previsto en el ITF, va a generar más
distorsiones de las previstas, y va a reducir más de
lo previsto la competitividad de nuestras empresas. Finalmente,
el gobierno va a inaugurar más seguido de lo previsto
obras públicas que nadie reclamó tanto como
los integrantes del partido de gobierno.

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