Cerca
de la mitad de los eventos negativos registrados por los pequeños
productores agropecuarios del valle de Huaral entre 1998 y
2002 están referidos a fenómenos climáticos.
Frente a circunstancias adversas, la actitud de los agricultores
da cuenta de una carencia de alternativas para enfrentar tales
situaciones. Casi el 50% de los productores piensa que “contra
la naturaleza, no se puede hacer nada”.
Del total de familias encuestadas en el año
2001, el 84% declaró haber sufrido algún tipo
de shock negativo (desgracia) desde 1998. Por el contrario,
solo el 8.7% de hogares declaró no haber sido afectado
por evento alguno. Asimismo, el 45% de todas las desgracias
ocurrieron en 1998.
El fenómeno del Niño de 1998
fue el shock negativo más severo, no solo
por la intensidad de los daños sino también
por su amplia cobertura. El 90.7% de los hogares manifestó
haber sufrido algún tipo de pérdida por este
fenómeno. Los daños más importantes fueron
la propagación de plagas y el bajo rendimiento por
cambios en el clima, afectando al 81% de los hogares. Además,
el 47% de los hogares sufrió una pérdida de
la producción de entre 80% y 100%. Los mayores costos
de las desgracias registradas están asociados a las
pérdidas en infraestructura productiva y tierras, a
accidentes causados por desbordes e inundaciones (en el caso
de 1998) o a la ejecución de garantías (entre
2000 y 2001). En promedio, los agricultores afectados por
El Niño sostienen haber perdido cerca de US$ 3,200
en cosechas y que el impacto de este fenómeno duró
cerca de un año.
Ante la presencia de frecuentes shocks negativos,
se podría esperar que la población hubiese desarrollado
capacidades de respuesta y prevención. No obstante,
ambas son incipientes o nulas. Así, consultando sobre
las medidas que tomarían los agricultores para protegerse
del posible fenómeno del Niño en el 2002, la
cuarta parte respondió que cambiaría de cultivo;
un grupo, que alquilaría su tierra; y otro, que no
sembraría o que invertiría menos.
Otras formas mencionadas para enfrentar los
shocks negativos son medidas expost, como la reducción
en el consumo, incluyendo reducciones en gastos agrícolas
o en educación, y la generación de nuevos ingresos
a través de otras actividades. Muy pocos señalaron
al endeudamiento como una manera de enfrentar el problema.
El uso del sistema financiero como medida de protección
es mínimo. Representa, junto con el apoyo de algún
otro tipo de institución, menos del 3.5% de las acciones
tomadas por los afectados.
Finalmente, se comprobó que el apoyo
de familiares y amigos constituye uno de los pocos mecanismos
de seguridad a los que acceden los pequeños productores.
No obstante, dicho apoyo es limitado y decrece significativamente
a medida que la desgracia es más grave y se requieren
mayores montos de apoyo.
Las medidas descritas por los productores
responden a la ausencia de mecanismos para enfrentar shocks,
ya sea desde el sector público o privado. El sector
privado no ofrece productos atractivos que se adecuen a la
pequeña escala de operaciones de los encuestados. El
sector público por su parte realiza acciones ex-post
principalmente. Finalmente, los propios agricultores tampoco
han generado mecanismos para enfrentar shocks agregados, como
los shocks climáticos, ni tampoco han logrado presionar
para la creación de éstos.
Podrá
descargar el estudio completo desde este hipervínculo.

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