Lima 24/ 03/ 04
Analizando la morosidad de las instituciones
microfinancieras en el Perú
Giovanna Aguilar
Gonzalo Camargo

Investigadores del IEP

La expansión de las instituciones microfinancieras (IMF) del Perú durante los últimos cinco años ha sido sorprendente. Sus colocaciones han experimentado un crecimiento promedio anual de 15% entre 1998 y el 2001, año en el cual se colocaron alrededor de US$ 610 millones. Si bien estas instituciones prestan un monto mucho menor que la banca comercial, atienden a un mayor número de clientes. La mayoría de las IMF operan a escala local, salvo el Banco del Trabajo, Mibanco y la Financiera Solución. La evolución de la morosidad muestra que, en general, las IMF han obtenido buenos resultados. Las excepciones han sido las Cajas Rurales de Ahorro y Crédito (CRAC), generalmente especializadas en el sector agropecuario.

Se utilizó la información mensual de 35 IMF durante el período 1998-2001 para estimar un modelo econométrico. Éste consideró diferentes indicadores de calidad de cartera, factores microeconómicos y macroeconómicos, así como indicadores de diversidad geográfica y de actividad local. Los resultados obtenidos indican que el comportamiento de la morosidad actual está estrechamente vinculado con su comportamiento en el período anterior. Por otro lado, se halló que una expansión del nivel de actividad local reduce la morosidad y, a la vez, la expansión de las colocaciones de las IMF tiene un efecto negativo en la morosidad. Este último resultado no se cumple de manera general cuando la morosidad es evaluada por tipo de institución. La morosidad de las CRAC, bancos y financieras responde de manera positiva al crecimiento de las colocaciones, pues no todas estas instituciones pueden aumentarlas sin perjudicar la calidad de sus carteras crediticias. Contrariamente a lo esperado, un crecimiento de las colocaciones promedio por deudor reduce la morosidad microcrediticia. Esto indica que la capacidad de las instituciones para monitorear y recuperar créditos aun no se ha agotado. Al evaluarse el comportamiento de la cartera pesada por tipo de institución, este resultado se mantiene débilmente para las CRAC.

Por otra parte, la concentración de colocaciones en créditos agropecuarios y para las PYME eleva la cartera pesada en todas las instituciones, a excepción de los bancos y financieras. Aquellas IMF que presentan márgenes de intermediación mayores y, por lo tanto, mayor eficiencia operativa, tienen una cartera pesada esperada menor. Este hallazgo confirma la hipótesis de que las IMF rentables no siguen políticas de huida hacia adelante. El ratio costos operativos sobre total de colocaciones influye de manera negativa en la cartera pesada, pues mayores gastos en el control o monitoreo de los créditos colocados mejoran la calidad de la cartera.

Para complementar el análisis general, se llevaron a cabo dos estudios de caso: la CMAC Huancayo y la EDPYME Confianza. Se eligieron ambas entidades pues se dirigen a públicos distintos y tienen diferentes características institucionales. Se abordó el tema de la morosidad a través de entrevistas con funcionarios y de una encuesta a clientes morosos de ambas IMF.

Los resultados muestran que la recuperación de un crédito en una entidad microfinanciera no es un asunto meramente institucional e impersonal como sucede en el resto de intermediarios financieros (específicamente en la banca comercial). Es, más bien, una tarea personalizada de alto valor agregado realizada por cada analista. Es a través del trabajo individual con cada cliente que éstos logran reducir la morosidad de cartera. Sería recomendable estudiar más de cerca el desempeño de los analistas para evitar que la relación entre morosidad y monto colocado por analista se torne positiva. Esta tarea compete tanto a los operadores como a los reguladores.

Se encontró, además, que los clientes morosos presentan características económicas distintas de los clientes puntuales. En ambos estudios de caso, los clientes morosos estudiados tienen menores ingresos y deudas mayores, en promedio, que los clientes no morosos. Es recomendable, por lo tanto, que las IMF tomen muy en cuenta en las evaluaciones de sus clientes el flujo de ingresos que éstos han de percibir en el futuro, para evitar enfrentar episodios de retraso en los pagos.

Los resultados muestran claramente que los problemas vinculados con el propio negocio o actividad productiva (laboral) son los principales factores que llevan a retrasarse en los pagos. No obstante, también señalaron otras causas “externas” (no relacionadas con la actividad productiva) para su morosidad como problemas de salud, dificultades familiares, olvido del calendario de pago y otros acontecimientos imprevistos. Es importante profundizar en el tema, a través de nuevos estudios sobre los grupos de clientes que están más expuestos a estos “imprevistos”, con el fin de desarrollar una mejor estrategia para enfrentar el incumplimiento en los pagos. Finalmente, debe mencionarse la necesidad de completar estos dos estudios de caso con el de una CRAC, para tener con ello una visión completa del universo microfinanciero.

Acceda al estudio completo siguiendo este hipervínculo.