El
Gobierno perdió en el año 2003 una notable oportunidad
para negociar con los docentes peruanos. Si se hubieran tomado
más en serio sus demandas cuando amenazaron con la
huelga, se hubiera podido negociar el aumento de sueldo que
finalmente se dio a cambio de algo (sugerimos aquí
alguna forma de evaluación del desempeño docente).
Se les dijo y se les repitió que no había recursos,
para luego anunciar que se les iba a subir a todos S/ 100
mensuales (sin discriminación alguna). El aumento finalmente
tuvo que ser ofrecido a cambio de que los docentes dejaran
la huelga y volvieran a clases, mostrando que la huelga es
una forma muy efectiva de “solucionar problemas”.
Esperamos que no se vuelva a cometer el mismo error este año,
en que el sindicato docente ha vuelto a amenazar con una huelga.
Gran parte de los especialistas peruanos están
de acuerdo en que la actual carrera magisterial pone demasiado
énfasis en la antigüedad como criterio de ascenso.
Por lo demás, los incrementos de salario entre una
categoría docente y la superior no son grandes (al
respecto sugerimos ver los estudios de Jaime Saavedra, disponibles
en la web de GRADE: www.grade.org.pe).
Pensamos que el ascenso en la carrera magisterial, y los consiguientes
aumentos de sueldo, deben estar vinculados de alguna manera
a los conocimientos y desempeño de los docentes. No
pensamos que dado los bajos niveles de salarios actuales,
y las promesas electorales, se pueda asignar todo el aumento
en base a la evaluación docente. Será necesario
anticipar la huelga ofreciendo un aumento uniforme a todos
(digamos que alrededor del 70% del máximo que puede
disponer el Gobierno para todo el año). El resto del
aumento debería estar basado en alguna forma de evaluación.
Para ello el Gobierno debería buscar la opinión
de todos los actores, y no solo de los docentes. Es muy probable
que los padres de familia, y la opinión pública
en general, apoyarían incrementos salariales en base
a evaluaciones docentes. A continuación se sugiere
una alternativa que se podría montar a escala nacional
el presente año.
Si partimos del supuesto que solo un docente
que domina sus materias debería enseñar, una
alternativa es ofrecer a los docentes la posibilidad de un
aumento ligado al dominio de las materias declaradas en emergencia
(lenguaje y matemática). Para ello, temprano en el
año escolar se debería anunciar una evaluación
en estas dos materias para primaria y secundaria, que se desarrollaría
a fin del presente año. Se les daría a los docentes
el temario de las evaluaciones (que giraría básicamente
alrededor del dominio de las competencias incluidas en los
currículos vigentes) y se establecerían puntos
de corte mínimos para aprobar cada prueba y hacerse
merecedor del incentivo salarial. En la determinación
del punto de corte podrían participar diferentes grupos
(representantes del Ministerio, de los padres de familia y
de los docentes mismos). Las pruebas podrían ser desarrolladas
en base a las experiencias de la Unidad de Medición
de la Calidad Educativa del Ministerio de Educación
(que ha realizado evaluaciones nacionales en 1996, 1998 y
2001, y ha participado en el estudio internacional de la UNESCO
y en PISA, de la OECD). Los docentes se inscribirían
de manera voluntaria a esta prueba. Los que la aprueben recibirían
una bonificación monetaria (que en conjunto permitiría
disponer del 30% restante dispuesto por el Gobierno); los
que no la aprueben no recibirían sanciones sino la
oportunidad de participar en capacitaciones gratuitas durante
el siguiente verano en centros supervisados por el Ministerio
de Educación. Los que no se inscriban no tendrían
ninguna consecuencia negativa, pero tampoco incentivos.
Es obvio que el dominio de lenguaje y matemática
no garantiza que un profesor enseñe bien; pero falta
de dominio sí garantiza que no puede enseñar.
A corto plazo las ideas centrales que el Gobierno peruano
podría tratar de enviar son que 1) no va a tolerar
una huelga el presente año, y que 2) los aumentos serán
en el futuro, en parte al menos, atados a los conocimientos
y desempeño docente. Sea por esta vía u otras,
es urgente trabajar para prevenir una huelga docente que se
anuncia casi inevitable.
Acceda al trabajo La
situación laboral de los maestros respecto de otros
profesionales: implicancias para el diseño de políticas
salariales y de incentivos de Jaime Saavedra.

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