En
el Perú, el mercado del microcrédito presenta
una estructura fragmentada, con limitada participación
de las instituciones microfinancieras (IMF) que operan a escala
nacional. Como consecuencia, las presiones competitivas son
menores, generando mayores tasas de interés y menores
niveles de eficiencia. No obstante, se puede observar que
en los mercados regionales más significativos se ha
conformado una estructura oligopólica caracterizada
por la posición dominante de un intermediario líder.
Por el contrario, en Lima se observa un menor desarrollo relativo
de este mercado. En suma, el mercado nacional del microcrédito
se presenta como la agregación de diferentes mercados
regionales caracterizados por el predominio de una institución
distinta en cada caso.
Según un estudio reciente del BCR[1],
las tasas de interés en moneda nacional de las IMF
ascienden a 58.6% anual, muy por encima del 6.8% cobrado por
la banca a los clientes corporativos. Asimismo, el rendimiento
anualizado sobre el portafolio promedio de las IMF en el Perú
alcanza el 45.8%, tasa elevada para la región. Por
su parte, las tres entidades que operan en el ámbito
nacional –Banco del Trabajo, Financiera Solución
y MiBanco- concentran, aproximadamente, sólo el 30.4%
del portafolio total de microcréditos, a diferencia
de los tres bancos más importantes, que reúnen
el 62.4% del conjunto de préstamos a escala nacional.
El mercado microfinanciero presenta tres etapas
de desarrollo: (i) etapa de una oferta concentrada en pocos
intermediarios y altas tasas de interés, (ii) etapa
de la consolidación de las primeras empresas, con aumentos
de rentabilidad que generan beneficios extraordinarios y la
consecuente entrada de nuevos competidores –mercado
oligopólico- y (iii) etapa del mercado competitivo
en el que el nuevo crecimiento se basa en reducciones de las
tasas de interés.
El mercado microfinanciero de Lima muestra
las características de un mercado de competencia monopolística.
Se encuentra en la primera etapa de desarrollo, que se caracteriza
por elevadas tasas de interés y una alta concentración
en tres IMF. Por su parte, los mercados de Arequipa y Huancayo
cuentan con un intermediario líder y con un conjunto
de empresas de menor tamaño que actúan como
seguidoras. En ambas plazas, los líderes han logrado
establecer situaciones de equilibrio con sus competidores,
tanto regionales como nacionales, aunque se prevé un
cambio hacia entornos de mayor competencia.
Opciones de política
El mercado microfinanciero en el Perú
es, a todas luces, un mercado segmentado, en el que los beneficios
derivados de la creciente competencia aún no son evidentes.
La consolidación de una estructura competitiva de este
mercado es un proceso de mediano plazo, que contribuirá
a crear un número limitado de IMF de mayor tamaño,
reduciendo los costos del crédito y generando economías
de escala.
Para consolidar una estructura competitiva
en el mercado de las microfinanzas, es necesario que el sector
público promueva la competencia y cree las condiciones
favorables para el desarrollo de las IMF. En este sentido,
se proponen las siguientes medidas:
- Reducir las barreras regulatorias que
traban el desarrollo de las IMF, no sólo en lo concerniente
a la operación en distintas regiones sino también
en lo referente a la autorización de nuevas operaciones.
- Ampliar el acceso al crédito y
al mercado de capitales internos de las IMF que muestren
los mejores indicadores.
- Fomentar las fusiones a través
de una elevación de los requisitos de capital mínimo
a un millón de dólares.
- Realizar una adecuada supervisión
de las IMF para incentivar un sano desarrollo de sus operaciones
y garantizar condiciones iguales de competencia.
Al mismo tiempo, se deberían evitar
aquellas intervenciones públicas que distorsionen este
mercado. Para ello convendría:
- Generar medidas de tipo regulatorio, como
la fijación de topes a las tasas de interés
que desincentiven el desarrollo del microcrédito.
- Desincentivar la incursión de nuevos
intermediarios públicos en las colocaciones de primer
piso, pues dichas entidades no se encuentran adecuadamente
preparadas par esa tarea. En este contexto, se debería
propiciar la privatización de las CMAC para consolidar
sus estructuras institucionales y protegerlas de eventuales
interferencias políticas.
Podrá descargar éste y los demás
trabajos correspondientes al libro “Mercado
y gestión del microcrédito en el Perú"
siguiendo este hipervínculo.
[1] Banco
Central de Reserva del Perú (2002). El costo del crédito
en el Perú. Lima: BCR.

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