El
MMM 2005-2007 se trata de un documento ortodoxo cuyo objetivo
intermedio principal es la sostenibilidad de las finanzas
públicas. Es un hecho que la economía peruana
presenta un cuadro de estabilidad macroeconómica. Este
se refleja en tasas de inflación bajas y predecibles
-con una meta de 2.5% anual-, en un déficit externo
casi inexistente y en un ciclo económico recesivo ya
superado desde 2002. Sin embargo, quedan aún tres temas
importantes por resolver: las relativamente bajas tasas de
inversión, la elevada dolarización y los riesgos
de liquidez del sector público durante el 2005.
En el texto aparece una interpretación
alternativa sobre el tránsito de una fase de estabilización
al crecimiento económico: la política fiscal
no ha tenido un rol protagónico sino más bien
las exportaciones y la inversión privada. En otras
palabras, si la política fiscal no impulsó la
economía y la política monetaria sólo
ha buscado metas de inflación, entonces la economía
se reactivó sola. Fue el buen contexto internacional
(tasas de interés bajas y elevados precios de materias
primas) el responsable de la estabilización.
Con relación a las reformas estructurales,
aun cuando están en la dirección correcta y
merecen ser apoyadas, éstas reflejan la debilidad institucional
y la falta de consenso nacional sobre las mejores políticas
para el futuro cercano. Si bien es cierto que existen ciertos
consensos básicos en el Acuerdo Nacional (julio 2002)
sobre las Políticas de Estado, así como el denominado
Compromiso Político, Social y Económico de Corto
Plazo (abril 2004), no necesariamente los participantes de
dichos acuerdos son consistentes en otros escenarios. Por
ejemplo, los 7 partidos firmantes se comportan de manera diferente
en el Congreso de la República, mientras que las organizaciones
sindicales firmantes del acuerdo hacen lo propio en las calles
(como en el caso del paro programado para el próximo
14 de julio).
El MMM 2004-2007 refleja una correcta visión
sobre lo que deberían ser un conjunto de medidas económicas
que apunten a un mejor desenvolvimiento de la economía.
Lamentablemente, aunque positivas, algunas de ellas sólo
son sugerencias que no necesariamente cuentan con el respaldo
de la alianza de los partidos gobernantes (PP-FIM).
Se entiende que las proyecciones macroeconómicas
sirven de base para los presupuestos públicos de los
siguientes años y por ello, dada la necesidad de alcanzar
la sostenibilidad fiscal, tales proyecciones pueden tener
un sesgo conservador. Aun así no deja de preocupar
el relativo estancamiento de la presión tributaria
y la inversión privada. De otro lado, el crecimiento
esperado en los próximos 3 años si bien tendría
cierto dinamismo resultaría insuficiente para crear
los puestos de trabajo que demandará el crecimiento
de la PEA.
En otras palabras, las proyecciones de mediano
plazo resultan desalentadoras. Si éstas reflejan el
buen manejo macroeconómico y la puesta en marcha de
las reformas estructurales que contiene el MMM (sobretodo
en materia laboral, comercial, infraestructura y políticas
sociales), sus resultados son decepcionantes. Para enfrentar
adecuadamente el problema del empleo y la pobreza, la economía
necesita en los próximos años un dinamismo superior
al mostrado en las proyecciones oficiales. El reto es enorme
y la consecución de tales objetivos rebasa el alcance
del poder de las autoridades económicas que han realizado
el programa económico.
En resumen, las autoridades económicas
harán sus mejores esfuerzos en la dirección
correcta: estabilidad macroeconómica y reformas estructurales
de mayor o menor alcance -dependiendo del sector- y aún
así la inversión privada y el crecimiento económico
serán insuficientes, dejando a la economía peruana
con niveles de pobreza relativamente estabilizados en un rango
alto.
El gobierno ha puesto a consideración
del país su programa económico y todo ciudadano
responsable e informado debería respaldarlo, ya que
contiene medidas positivas para el buen desempeño de
la economía nacional. Sin embargo, medidas más
agresivas para acelerar tal desempeño están
en la esfera política, es decir en la esfera del poder
que viene directamente de la alianza gobernante y su capacidad
de lograr consensos en el Congreso y en el Consejo de Ministros
para apoyar algunas de las reformas pendientes contenidas
en el MMM e inclusive ir más allá.

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