El
MMM 2005-2007 es mucho más completo y detallado respecto
a los anteriores, ha mejorado en la calidad y alcance de las
proyecciones y presenta por primera vez análisis de
sensibilidad. Muestra que la economía peruana experimentaría
un ligero aumento en su tasa de crecimiento de 4% en el 2004
a 4,5% en el 2005-2006 y 5% en el 2007. Se espera que este
mayor crecimiento se sustente más en las actividades
primarias que en las no primarias (24% versus 18%).
La mayor parte del crecimiento del PBI en
el periodo 2004-2007 lo generaría la reactivación
del gasto privado (64% del crecimiento). Le siguen en importancia
la inversión (23%), las exportaciones netas (7%) y
el gasto público (6%).
En lo que se refiere a la política
fiscal se proyecta una reducción gradual del déficit
del sector público no financiero de 1,8% del PBI en
el 2003 a 0,7% en el 2007. Para lograrlo, se tiene previsto
que la mayor parte del ajuste debería darse por el
lado del gobierno central, que debería reducir su déficit
de -1,7% a -0,7%.
Este ajuste implicaría un esfuerzo
fiscal significativo teniendo en cuenta que se está
proponiendo el desmantelamiento progresivo de los llamados
“impuestos antitécnicos” (ITF e IES) y
que el TLC con los EE.UU afectaría los ingresos tributarios
a partir del 2007, situación que no se está
considerando. En términos gruesos, el TLC podría
estar generando una reducción de 662 millones de soles
(US$ 184 millones) en la recaudación del 2007, lo que
representaría el 0,2% del PBI, con lo cual el déficit
fiscal sería de 0,9% del PBI[1].
Por el lado del gasto del gobierno central
el ajuste se observaría en el 2005 y el 2007 en la
reducción del gasto corriente basado en la reforma
del sistema de pensiones y la descentralización del
Estado. Esta reforma, sin embargo, es bastante impracticable
debido al contexto político del país, la cercanía
de las elecciones y el posterior cambio de gobierno.
Es importante que en el MMM se haya realizado
un análisis de la sostenibilidad del endeudamiento
fiscal de mediano plazo, proponiendo por ello la paulatina
sustitución del endeudamiento externo por el endeudamiento
interno, lo que reduce el riesgo cambiario y el de tasa de
interés. Este análisis; que incluye la sensibilización
de las proyecciones bajo supuesto de menor o mayor crecimiento
económico, devaluación y tasas de interés;
concluye que la política fiscal es sostenible en el
mediano plazo. Sin embargo, no queda claro si se considera
la incertidumbre cambiaria y la incertidumbre de la tasa de
interés del dólar americano frente a las monedas
“duras” (euro o yen). Esta incertidumbre es un
factor especialmente importante si consideramos que el 43%
de la deuda no está en dólares y el 50% está
a tasas variables. En todo caso, sería necesario evaluar
la posibilidad de diversificar los fondos del sector público
o tener instrumentos de cobertura de riesgo.
La sustitución de la deuda externa
del sector público con deuda interna impulsaría
el mercado de capitales. No es claro si dicho es impulso es
conveniente para el sector privado teniendo en cuenta que
éste competiría con el sector público
para captar los fondos existentes. Dependiendo del volumen
de deuda pública que se introduciría en el mercado
interno, los precios de papeles de la deuda podrían
bajar y tener el efecto de incrementar las tasas de interés
y/o desplazar el acceso del sector privado al financiamiento,
con sus consecuencias sobre el gasto agregado y la producción.
Por el lado de las cuentas externas, se estima
un favorable superávit comercial entre US$ 2200 y 2400
millones en los siguientes años. Esto sería
posible por la mejora en los precios de los minerales, en
el corto plazo, y el crecimiento del volumen de exportación,
en el mediano plazo, a raíz de una política
comercial activa con el TLC. Así, mientras en el 2003
las exportaciones menos las importaciones de bienes y servicios
no financieros representaban el 0% del PBI, en el 2007 debería
estar aportando con el 1,9% del PBI.
Los potenciales acuerdos comerciales (con
los EEUU, la UE, etc) eventualmente estimularían el
flujo de capitales e inversiones extranjeras, con lo cual
es de prever que los niveles de reserva se mantengan elevados.
Sería importante que estas reservas internacionales
presenten una composición de monedas que correspondan
a la estructura de las importaciones o a la estructura de
la deuda, de modo que se reduzca las fuentes de riesgo. Sería
bueno que las autoridades económicas añadan
estas previsiones en sus proyecciones.
Para los siguientes años, el MMM proyecta
una devaluación de 3,7% frente al dólar, la
cual aparenta ser exógena con respecto a los resultados
en el sector externo. No hay duda que frente a la relativa
abundancia de moneda extranjera proveniente de nuestra balanza
comercial y frente al creciente déficit externo y fiscal
de los Estados Unidos, las presiones para una reevaluación
del sol frente al dólar serán cada vez mayores.
Ello debería ser compensado a través de incentivos
para promover la inversión (compras de bienes de capital
del exterior). Igualmente, a través de una política
monetaria más flexible, que extienda el uso de los
mecanismos de esterilización monetaria, o implementando
un programa más agresivo de desdolarización
de la economía.
[1] Asumiendo
que el 27% de las importaciones del país provienen
de los EEUU y que el desgravamen arancelario alcanzaría
el 80%.

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