El
Programa de Capacitación Laboral Juvenil (ProJoven)
se creó en 1996 y tiene por objetivo mejorar las oportunidades
de empleo de jóvenes de ambos sexos entre 16 y 25 años.
Financia íntegramente la capacitación teórica
de sus beneficiarios, quienes posteriormente realizan prácticas
laborales en diversas empresas. Desde el inicio de sus operaciones
en 1997, hasta fines de 2002, ProJoven ha realizado nueve
concursos, con los cuales ha beneficiado a más de 30,000
jóvenes de bajos ingresos en diversas ciudades del
país. Asimismo, han participado en el programa más
de 300 entidades públicas o privadas de capacitación.
Si se toma en cuenta que en el año
2000 se destinaron cerca de US$ 700 millones a la ejecución
de programas sociales, la evaluación y cuantificación
de la efectividad de tales desembolsos resulta crucial. Por
ello, el objetivo de este estudio ha sido contribuir con el
uso de rigurosas evaluaciones de impacto de los programas
sociales. En particular, ProJoven destaca por ser uno de los
pocos programas que realizan evaluaciones internas y periódicas.
Para estimar el impacto del programa se utilizó
información sobre jóvenes que participaron en
la sexta convocatoria (beneficiarios) y jóvenes que
no lo hicieron (controles). La línea de base se constituyó
con una muestra de 1,043 beneficiarios y 1,561 individuos
que representaban el grupo de control. Esta información
fue recogida entre marzo y abril de 2000. Después de
6 meses de la culminación de los cursos, se volvió
a entrevistar a los beneficiarios y controles, a fin de estimar
el impacto del programa sobre cuatro variables de interés:
ingresos por hora, ingresos mensuales, inserción laboral
y segregación ocupacional según género.
El impacto de ProJoven sobre sus beneficiarios
en estas cuatro variables de interés es positivo. En
primer lugar, los participantes del programa consiguieron
una tasa de inserción laboral por encima de la que
hubiesen conseguido en caso de no haber participado en el
mismo, entre 4 y 7 puntos porcentuales.
En el caso de los ingresos por hora, se encontró
que los beneficiarios ganaban 31% más que los controles
6 meses después de haber participado en el programa.
Por otro lado, es importante notar también que los
beneficiarios, después de su participación en
ProJoven, no sólo ganan más por hora, sino que
además trabajan más horas por mes. Así,
la combinación de ambos efectos determina que el impacto
de ProJoven sobre el ingreso mensual de sus beneficiarios
alcanza el 81% del ingreso mensual promedio de los mismos.
Además, gracias a ProJoven las mujeres
consiguen insertarse en ocupaciones consideradas como típicamente
masculinas. La segregación ocupacional según
género, medida según el Índice de Duncan
disminuye en 13 puntos porcentuales 6 meses después
de la ejecución del programa.
En conclusión, el impacto de ProJoven
sobre su población atendida es positivo e importante,
especialmente entre las mujeres. Este impacto, si bien es
medido de manera objetiva en cuatro variables cuantitativas
del mercado de trabajo, se da también en muchos aspectos
no directamente medibles (como es el caso de la auto-estima
de los participantes, la generación de redes de soporte
y su alejamiento de actividades relacionadas al pandillaje
y delincuencia, entre otros). Ayuda a mejorar los ingresos
de los participantes que consiguen un empleo remunerado. No
obstante, su impacto sobre el nivel de empleo es aún
pequeño.

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