Lima 27/ 07/ 04
LAS SALVAGUARDIAS QUE NO SALVAN O GUARDAN A NADIE
Dr. Mario D. Tello[1]
Investigador Principal
Departamento de Economía – CENTRUM
PUCP

Dentro del marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) las salvaguardias son parte del conjunto de medidas denominadas de contingencia. Estas son medidas creadas por los países industriales para defender los intereses de ciertos sectores o grupos empresariales fundamentalmente por razones políticas. Desde el punto de vista económico las salvaguardias introducen nuevas “distorsiones[1]” en el funcionamiento de los mercados las cuales pueden disminuir el ingreso nacional del país que las impone. Estas distorsiones son adicionales a las potenciales distorsiones que llevan a imponer las salvaguardias en cada país.

Así, por ejemplo, si China subsidia las prendas de vestir, los precios de exportación a nivel mundial tenderán a reducirse, las importaciones peruanas tenderán a aumentar y el gobierno peruano podrá imponer aranceles como medida de salvaguardia para proteger la industria de prendas de vestir. Similares resultados se obtienen si un importador nacional subvalúa los precios de importación o si existe una sobreproducción de los principales insumos que usan las prendas de vestir. En los dos primeros casos, los aranceles de salvaguardia agudizan las distorsiones en el mercado. En el tercero generan una distorsión innecesaria. Dicho en términos médicos, la imposición de salvaguardias es como tomar una aspirina por un dolor de cabeza sin saber exactamente la causa del dolor. En muchos casos, la aspirina no necesariamente es la solución como tampoco lo son las salvaguardias. La solución es identificar primero la causa del dolor (o la causa del aumento de las importaciones en el caso del origen de las salvaguardias) y luego proponer remedios que eliminen la causa.

La sobreproducción de los insumos, los subsidios o la subvaluación con la aplicación de los instrumentos de salvaguardia no benefician a nadie en el país que impone estos instrumentos. Los consumidores pierden porque las prendas de vestir se encarecen. También pierden los productores de prendas de vestir porque se acostumbran a la idea de competir a base de protección o de precios y no vía costos[3]. Los empresarios en otros rubros (de producción interna o de exportación) pierden en la medida que se encarecen los recursos (insumos) comunes con el sector de prendas de vestir. El gobierno pierde políticamente por el aumento de precios que genera y por las potenciales repercusiones internacionales de los países-socios comerciales que son afectados por las salvaguardias. Finalmente cuando el arancel temporal de la salvaguardia desaparece el sector al cual protegía continúa siendo poco competitivo.

Los instrumentos de salvaguardias que este Gobierno (los anteriores y probablemente el próximo) desea mantener no son los primeros ni serán los últimos que se realicen por presiones políticas (de sectores o gremios empresariales específicos) a pesar de los argumentos económicos en contra de su imposición. Cuando los argumentos económicos (bajos los principios de eficiencia y de equidad) prevalezcan en las decisiones de las intervenciones del gobierno, el Perú estará en una nueva senda: la del crecimiento con equidad.

[1] PhD., profesor principal del departamento de economía de la PUCP y de CENTRUM CATÓLICA.
[2] Una distorsión existe cuando los precios de mercado de los bienes o factores no reflejan los costos reales de producción o de los servicios de dichos factores en condiciones de competencia perfecta.
[3] Las nefastas consecuencias del largo período de protección en la economía peruana están ampliamente documentadas. Más aún, los sectores de Textiles y Prendas de Vestir han sido parte de los sectores de mayor protección en dicho período.