La
dolarización peruana es una de las más persistentes
en el mundo. Aunque la inflación en nuestro país
se redujo notablemente durante la década pasada, la
dolarización del sistema financiero ha venido fluctuando,
año tras año, alrededor de 80%. El problema
es que muchas empresas endeudadas en dólares generan
ingresos en soles, y una eventual devaluación generaría
casos de insolvencia en las empresas y mayor morosidad en
el sistema bancario. Aquí evaluaremos dos estrategias
de desdolarización.
La primera estrategia consiste en incrementar
el costo para operaciones en dólares, por ejemplo a
través de la reducción de la cobertura del seguro
de depósito para activos en dólares. La segunda
considera que el dólar se utiliza sobre todo como medio
de ahorro en nuestra economía. En efecto, el grado
de sustitución monetaria (el sol desplazado por el
dólar como medio de compra) entre el 2000 y 2001 fue
de 53% a 58%, en tanto que la sustitución de activos
(el sol desplazado por el dólar como forma de ahorro)
estuvo entre 77% a 80%. En línea con lo anterior, el
circulante en moneda extranjera respecto al total cae en 5%
entre 1997 y el año 2001. Asimismo, aumentó
la proporción de retiros en moneda nacional respecto
a los retiros en moneda extranjera, pasando de 2.2 en el año
2000 a 2.8 hacia el año 2002.
En consecuencia, la segunda estrategia para
dolarizar la economía consiste en hacer que la variación
en la inflación sea menor a la variación en
la devaluación para que las personas ahorren en soles
más que en dólares.
Se evaluaron los efectos que se desprenden
de ambas estrategias. Los resultados predicen que, lejos de
reducir la dolarización, una menor cobertura para depósitos
en moneda extranjera mantenidos en la economía local
conllevaría a una transferencia de fondos hacia el
exterior.
Atendiendo a lo anterior, la única
estrategia viable es la segunda, es decir reducir la variación
de la inflación respecto de aquella del tipo de cambio
real. Específicamente, por cada reducción de
10% de dicha variación relativa, se observa una caída
de alrededor de 0.5 puntos porcentuales en la ratio de dolarización
subyacente.
Tras la implementación del esquema
de metas de inflación, se ha dado ya un primer paso
para reducir su variación. Adicionalmente habrá
que mantener la característica que la inflación
sea poco sensible a los cambios en la devaluación.

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