Debido
a sus características monopólicas, la transmisión
de electricidad es una actividad regulada. Tal regulación
fija precios que no sean excesivos pero que permitan recuperar
los costos del servicio y sólo permite la entrada de
pocas empresas para evitar la duplicación de redes
de transmisión, entre otras ineficiencias. A pesar
que la transmisión representa sólo 10% del costo
total de las tarifas recientes investigaciones han mostrado
que su regulación es importante para fomentar la competencia
entre las empresas generadoras de electricidad y para favorecer
la apertura de dicho mercado.
Por ello analizaremos los dos aspectos fundamentales
del sistema de transmisión eléctrico: la fijación
de precios y asignación de costos y la necesidad de
planificación de las inversiones. Respecto al primero,
existen dos problemas que enfrenta el marco regulatorio respecto
a la fijación de tarifas. El primero es que la forma
para determinar qué costos se reconocen en las tarifas[1],
generaría incertidumbre en los inversionistas sobre
la posibilidad de recuperar sus costos hundidos (tales como
líneas de transmisión, o torres de alta tensión).
Por otro lado la distinción entre líneas principales
(uso común) y secundarias (uso exclusivo), depende
de los cambios en los flujos de energía afectando los
costos que pagan los diferentes usuarios.
El segundo aspecto fundamental del sistema
de transmisión eléctrico está referido
a los mecanismos utilizados para su expansión. No se
puede confiar solamente en las señales de precios para
realizar inversiones en transmisión olvidando que las
inversiones afectan a todos los usuarios de la red. Además
de otros factores como las economías de escala en el
momento de decidir que la capacidad de transmisión
a instalarse.
En el Perú el Estado ha determinado
qué inversiones deben realizarse, entregando los proyectos
de construcción de líneas a través de
contratos de construcción, propiedad, operación
y transferencia al Estado luego de cierto período de
tiempo (denominados contratos “BOOT”). Sin embargo,
los criterios usados para determinar las inversiones no han
sido claros y no ha habido mayor participación de los
agentes que terminan pagando las líneas.
Si bien a nivel internacional se han ensayado
algunos mecanismos descentralizados para atraer inversiones
como el uso de derechos financieros de transmisión,
estos pueden generar problemas de competencia y ser insuficientes.
Por ello, se requiere una entidad centralizada que realice
un análisis costo – beneficio de las inversiones
incorporando a los potenciales beneficiarios de las nuevas
redes. En el Perú este papel está en manos de
diversas instituciones, aunque dependen en última instancia
del Ministerio de Energía y Minas (MEM), puesto que
el actual operador de la red de transmisión sólo
tiene la obligación de identificar necesidades de inversión,
y el Comité de Operaciones del Sistema y la Gerencia
Adjunta de Regulación Tarifaria de OSINERG tienen una
participación derivada del proceso de fijación
de tarifas de generación.
La creación de una entidad que planifique
la transmisión es un primer paso para generar mecanismos
de expansión más eficientes. Dicha entidad debe
ser independiente en la medida de lo posible y debe identificar
los costos y beneficios de cada proyecto, así como
a los agentes interesados en financiar las inversiones. En
este punto es interesante el caso de Argentina, en el cual
se implementó un mecanismo de aprobación de
inversiones y reparto de costos incluyendo la posibilidad
de veto si un porcentaje de los agentes que financiarían
las inversiones no está de acuerdo con la realización
de la obra. La administración privada de esta entidad
podría financiarse con aportes de los concesionarios
y recibir incentivos por los ahorros que genere a los agentes
con decisiones de inversión adecuadas.
Eventos como la interconexión eléctrica
con el Ecuador y el incremento continúo de la demanda
de electricidad por encima del PBI, indican que cada vez es
más necesario invertir no sólo en generación
de electricidad sino también en su transmisión.
De lo contrario el efecto de inversiones en generación
no se podrá aprovechar por problemas de congestión
e incluso cortes de electricidad en determinadas regiones
del país. Por ello es necesario ir analizando alternativas
que permitan un tratamiento más adecuado a las inversiones
en transmisión y que se vayan incorporando en las iniciativas
para mejorar el marco regulatorio del sector eléctrico.
[1] Esta determinación
de costos se hace tomando en cuenta que las inversiones del
sistema deben estar de acuerdo a la demanda existente. Si
la demanda baja aumentaran los costos y disminuye el margen
de ganancia

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