Lima 08/ 10/ 04
¿Por qué cae el tipo de cambio?
Jorge González Izquierdo
CIUP

El tipo de cambio nominal ha venido mostrando una tendencia decreciente desde el 2003, que se acentuó en las últimas semanas hasta llegar a niveles de 3.35 soles por dólar. Las preguntas que surgen son dos: ¿por qué está bajando el precio del dólar? y ¿el banco central podría o debería hacer algo por impedirlo?

Un determinante principal del tipo de cambio real es el resultado de las transacciones de bienes, servicios y capitales que el país realiza con el resto del mundo. El tipo de cambio deberá ser aquel que equilibra los flujos de ingresos y egresos resultantes de estas transacciones. Si existe en un inicio un exceso de flujos, el tipo de cambio deberá caer para conseguir el equilibrio. Si en cambio existe en un inicio un déficit de flujos, el tipo de cambio deberá subir.

Por otro lado, el tipo de cambio es el precio de un activo que está determinado por el retorno anticipado de mantener dicho activo, activo que en este caso sería el dólar. Si por alguna razón se diera una expectativa de disminución en el precio del dólar en los próximos meses, la gente venderá dólares disminuyendo su precio actual y aumentando el precio esperado hasta que la diferencia entre los dos se acerque. Por ello, queda claro que el precio hoy del dólar está fuertemente influenciado por las condiciones que se espera afecten su demanda y oferta en el futuro. El tipo de cambio se convierte así en una variable que junto a la estructura de tasas de interés nacionales y extranjeras equilibran el mercado nacional de activos financieros.

Considero que en nuestro caso están actuando los dos factores. La caída del dólar se explica en un comienzo por el superávit de flujos provenientes de la balanza de pagos. Luego, las expectativas sobre el comportamiento futuro del valor del dólar derivadas tanto de las perspectivas superavitarias futuras de la balanza de pagos como de la estructura de tasas de interés nacionales y extranjeras donde las primeras ofrecen mayor rentabilidad, comenzaron a ejercer presiones adicionales hacia la baja derivadas de un reacomodo de portafolios (stocks) de los diferentes agentes económicos que prefieren reducir sus tenencias en dólares y volcarse hacia el sol o hacia otra moneda considerada como “fuerte” (el Euro por ejemplo)

Ante esto el banco central ha tenido que intervenir en repetidas oportunidades para evitar una excesiva variación. Otros opinan que el accionar del banco central busca ponerle algún tipo de “piso” al valor del dólar. De esta forma se estaría tratando de influenciar las expectativas futuras y reducir un potencial daño al aparato productivo por reducciones en el tipo de cambio real. Lo que en el fondo se plantea es si el tipo de cambio determinado por cuestiones principalmente financieras (mercado financiero) es el requerido para sostener la viabilidad del aparato productivo nacional (mercado real) ya que la velocidad de ajuste del primer mercado es mucho mayor que la del segundo, pudiendo en el tiempo ocasionar daños al aparato productivo de no mediar una pronta adecuación de éste a la nueva realidad. ¿Qué hacer?

Si la caída del tipo de cambio es permanente, el banco central no puede hacer mucho. Tendrá que reconocer ese hecho. Sería un grave error ir contra la realidad pues pondría en riesgo la meta inflacionaria o elevaría peligrosamente el stock de deuda interna del BCR. En este caso, la economía tendría que promover aumentos de productividad, sobre todo en el sector de bienes transables, para que la caída del tipo de cambio real no afecte a dicho sector y a otros de la economía. Si la caída fuese transitoria entonces estaría más justificada la intervención del banco central para evitar inconvenientes variaciones del tipo de cambio. Teniendo siempre muy presente sus probables efectos sobre la inflación, claro está.

Una nota final sobre cómo interpretar movimientos del tipo de cambio real. Normalmente se tiende a interpretar una caída (apreciación) del tipo de cambio real como pérdida de competitividad de una economía. ¿Siempre es así? No, no lo es. Existen circunstancias en las que una caída del tipo de cambio real refleja efectivamente pérdida de competitividad. Pero también puede reflejar mejoras de competitividad cuando dicho movimiento se debe a ganancias en productividad. Por lo que se debe ser muy cuidadoso a la hora de sacar conclusiones sobre los efectos reales de un movimiento del tipo de cambio.