El
programa “A Trabajar Urbano” (ATU) tiene un impacto
de 32% sobre el ingreso de sus beneficiarios. En efecto, nuestras
estimaciones muestran que los S/. 300 mensuales pagados por
ATU generan un ingreso adicional de 73 soles para los participantes,
en comparación al grupo de control, que ganó
S/. 227 realizando otras actividades. El Programa fue lanzado
en un contexto de recesión, para “proporcionar
empleo temporal a jefes de hogar de bajos recursos afectados
por la recesión económica, mediante la realización
de obras públicas sencillas, altamente intensivas en
mano de obra”.
El ATU fue lanzado en Enero del 2002. Durante
su primer año de ejecución (hasta enero del
2003), se habían realizado cuatro concursos en los
cuales se financiaron un total de 2,607 proyectos, con una
inversión directa de 184 millones de soles a lo cual
hay que sumarle un compromiso de cofinanciamiento por parte
de los organismos proponentes y ejecutores por un monto cercano
a los 70 millones de soles. Esta inversión sirvió
para generar casi 120 mil empleos de cuatro meses de duración,
es decir, unos 40 mil empleos anuales equivalentes.
El impacto en los ingresos es sin duda moderado.
Se sugieren tres posibles explicaciones: 1) es difícil
distinguir a los desempleados quienes, con el programa, aumentarían
más sus ingresos que los subempleados. 2) muchos de
los participantes no habrían ingresado al programa
por el salario sino por el interés en que la obra se
realice, incluso aportando parte de sus ingresos 3) en ciertos
casos algunos participantes podrían haber conseguido
mas por día en otras ocupaciones esporádicas,
pero prefirieron el ATU por ser una suerte de “trabajo”
seguro (al menos por 4 meses, en promedio).
Desde el punto de vista de la utilidad de
las obras, el impacto es mayor. Un interés del programa
ha sido la construcción de obras “socialmente
útiles” para la comunidad, entre las que se cuentan
veredas, escalinatas, áreas verdes, centros educativos,
obras de defensa ribereña, y de saneamiento. El estudio
encontró que los beneficios de estas obras para la
comunidad representan un 54% adicional de la inversión
inicial realizada por el programa en pago de mano de obra.
En el medio urbano, especialmente en ciudades intermedias,
existen muchas obras pequeñas que no se realizan por
falta de fondos, y un programa de esta naturaleza ha podido
llenar parcialmente este vacío. Sin embargo, un fondo
especial para obras menores sólo es recomendable cuando
no hay otras entidades que puedan realizar esta tarea de manera
permanente en los ministerios de línea, o cuando estos
muestren baja capacidad de ejecución.
En suma pues, en las primeras cuatro convocatorias
de este programa se encontró un impacto moderado en
los ingresos de los participantes y un impacto significativo
en las obras ejecutadas[1]. Estos resultados
plantean algunas implicancias interesantes. Con respecto al
futuro del programa, ¿es posible identificar con precisión
a los desempleados en un país con alta informalidad
y bajo desempleo como el Perú? ¿Se puede esperar
una mejora del programa en este aspecto? Por otro lado, el
programa debe reflexionar sobre sus énfasis y objetivos,
especialmente en un contexto en el cual la recesión
ya pasó. Una idea viable, probada en otros países,
es que el programa de empleo de corta duración podría
ser permanente, pero ampliándose en periodos recesivos
y reduciéndose en periodos de crecimiento relativo
como el actual. Para esto, el programa deberá modificar
sus procedimientos a fin de adquirir la flexibilidad necesaria
para ajustarse a los periodos de recesión y crecimiento
de la economía.
Existen otros programas de protección
social como los programas alimentarios que también
son una medida de alivio a la pobreza para algunos segmentos
de la población ¿Estos programas son más
costo efectivos que un programa de empleo de corta duración?
¿Hay que olvidarnos de los programas de empleo y privilegiar
medidas de asistencia alimentaria? No necesariamente. Algunos
programas funcionan mejor que otros de acuerdo a las circunstancias.
Definir cuáles son esos programas y bajo que circunstancias
funcionan mejor deberá ser parte de la agenda de investigación
a futuro.
Para leer el texto completo de este estudio
haga click aquí
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/pm0230.pdf
[1] Entre 2003 y la actualidad,
se han realizado dos convocatorias más. Dichas convocatorias
no formaron parte de esta evaluación

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