Lima 27/ 10/ 04
Ingreso de los participantes sólo habría aumentado 73 soles
A Trabajar Urbano debería reducirse en periodos de crecimiento
Juan Chacaltana
CEDEP

El programa “A Trabajar Urbano” (ATU) tiene un impacto de 32% sobre el ingreso de sus beneficiarios. En efecto, nuestras estimaciones muestran que los S/. 300 mensuales pagados por ATU generan un ingreso adicional de 73 soles para los participantes, en comparación al grupo de control, que ganó S/. 227 realizando otras actividades. El Programa fue lanzado en un contexto de recesión, para “proporcionar empleo temporal a jefes de hogar de bajos recursos afectados por la recesión económica, mediante la realización de obras públicas sencillas, altamente intensivas en mano de obra”.

El ATU fue lanzado en Enero del 2002. Durante su primer año de ejecución (hasta enero del 2003), se habían realizado cuatro concursos en los cuales se financiaron un total de 2,607 proyectos, con una inversión directa de 184 millones de soles a lo cual hay que sumarle un compromiso de cofinanciamiento por parte de los organismos proponentes y ejecutores por un monto cercano a los 70 millones de soles. Esta inversión sirvió para generar casi 120 mil empleos de cuatro meses de duración, es decir, unos 40 mil empleos anuales equivalentes.

El impacto en los ingresos es sin duda moderado. Se sugieren tres posibles explicaciones: 1) es difícil distinguir a los desempleados quienes, con el programa, aumentarían más sus ingresos que los subempleados. 2) muchos de los participantes no habrían ingresado al programa por el salario sino por el interés en que la obra se realice, incluso aportando parte de sus ingresos 3) en ciertos casos algunos participantes podrían haber conseguido mas por día en otras ocupaciones esporádicas, pero prefirieron el ATU por ser una suerte de “trabajo” seguro (al menos por 4 meses, en promedio).

Desde el punto de vista de la utilidad de las obras, el impacto es mayor. Un interés del programa ha sido la construcción de obras “socialmente útiles” para la comunidad, entre las que se cuentan veredas, escalinatas, áreas verdes, centros educativos, obras de defensa ribereña, y de saneamiento. El estudio encontró que los beneficios de estas obras para la comunidad representan un 54% adicional de la inversión inicial realizada por el programa en pago de mano de obra. En el medio urbano, especialmente en ciudades intermedias, existen muchas obras pequeñas que no se realizan por falta de fondos, y un programa de esta naturaleza ha podido llenar parcialmente este vacío. Sin embargo, un fondo especial para obras menores sólo es recomendable cuando no hay otras entidades que puedan realizar esta tarea de manera permanente en los ministerios de línea, o cuando estos muestren baja capacidad de ejecución.

En suma pues, en las primeras cuatro convocatorias de este programa se encontró un impacto moderado en los ingresos de los participantes y un impacto significativo en las obras ejecutadas[1]. Estos resultados plantean algunas implicancias interesantes. Con respecto al futuro del programa, ¿es posible identificar con precisión a los desempleados en un país con alta informalidad y bajo desempleo como el Perú? ¿Se puede esperar una mejora del programa en este aspecto? Por otro lado, el programa debe reflexionar sobre sus énfasis y objetivos, especialmente en un contexto en el cual la recesión ya pasó. Una idea viable, probada en otros países, es que el programa de empleo de corta duración podría ser permanente, pero ampliándose en periodos recesivos y reduciéndose en periodos de crecimiento relativo como el actual. Para esto, el programa deberá modificar sus procedimientos a fin de adquirir la flexibilidad necesaria para ajustarse a los periodos de recesión y crecimiento de la economía.

Existen otros programas de protección social como los programas alimentarios que también son una medida de alivio a la pobreza para algunos segmentos de la población ¿Estos programas son más costo efectivos que un programa de empleo de corta duración? ¿Hay que olvidarnos de los programas de empleo y privilegiar medidas de asistencia alimentaria? No necesariamente. Algunos programas funcionan mejor que otros de acuerdo a las circunstancias. Definir cuáles son esos programas y bajo que circunstancias funcionan mejor deberá ser parte de la agenda de investigación a futuro.

Para leer el texto completo de este estudio haga click aquí
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/pm0230.pdf

[1] Entre 2003 y la actualidad, se han realizado dos convocatorias más. Dichas convocatorias no formaron parte de esta evaluación