Lima 21/ 04/ 05
 A pesar de ser efectivas para incrementar la recaudación
Las detracciones en el agro generan distorsiones económicas
Enrique Palacios
UNMSM

A partir del 1 de julio del 2002, entró en vigencia Sistema de Pago de Obligaciones Tributarias con el Gobierno Central (SPOT) o Sistema de Detracciones, que no implica un nuevo impuesto, ni la elevación de la tasa impositiva. El sistema establece que el comprador de un bien o servicio sustraiga una parte del precio total de la compra para luego depositarlo en el Banco de la Nación, en una cuenta corriente a nombre del proveedor. Este, por su parte, utilizara los fondos depositados en su cuenta para efectuar el pago de sus obligaciones tributarias.

El gobierno sostiene que el sistema ha cumplido un rol estratégico en el éxito de la ampliación de la base tributaria así como en el incremento de la recaudación y formalización, obligando a los proveedores (usualmente informales) a identificarse e inscribirse en el Registro Único de Contribuyente (RUC). En contraste, los agricultores sostienen que este sistema los perjudica esencialmente por:

  • Es imposible determinar el precio de venta antes de la selección y pesaje en las instalaciones del comprador
  • En muchos casos no se puede efectuar el depósito antes del traslado de los bienes, sea por falta de agencias del Banco de la Nación y de infraestructura de comunicación.
  • La cosecha, acopio y traslado se realizan en fechas y horarios que no necesariamente coinciden con los días y horarios de trabajo del Banco de la Nación.
  • Restringe las ventas en consignación.

Si bien es cierto que el sistema de detracciones ha probado ser un mecanismo efectivo para incrementar la recaudación, también ha distorsionado el funcionamiento del mercado porque la forma pago en este sistema no se ajusta a las condiciones en las que opera este mercado. Este desajuste se produce porque la agricultura es un sector diferente a los otros sectores e incluye cultivos y crianzas marcadamente diferenciados. La mayoría de agricultores tienen baja rentabilidad y altos niveles de pobreza, por lo que el sistema tributario debe considerar sus impactos en el nivel de vida y no sólo en la recaudación del fisco.

El sistema de detracciones ha generado presiones y conflictos no solo entre los agricultores y el gobierno; sino entre el Legislativo que aprobó la eliminación de las detracciones en algunos productos, y el Ejecutivo que la observó aduciendo una menor recaudación en 180 millones de soles. La Comisión Agraria del congreso no insistirá hasta tener mayores elementos de juicio. Lo real y cierto es que las presiones de los agricultores han provocado modificaciones y suspensiones en la aplicación del sistema de detracciones, como en el caso de los productos pecuarios, maíz, algodón, y carnes, lo que demuestra la necesidad de perfeccionar o eliminar este sistema, y la inconsistencia de quienes emiten las normas.

La promulgación de este tipo de normas tributarias de excepción, que complican la tributación, se deben a la falta de decisión política para afrontar la temática tan compleja e informal del sistema tributario agrario. El tema de las detracciones debe ser analizado como parte de la reforma del sistema tributario agrario que debe contemplar entre otros los principios de igualdad y capacidad económica y que requiere antes de su promulgación una evaluación de su impacto y de como aplicarlo en un sector agrario heterogéneo, y en gran parte deprimido.