Lima 21/ 04/ 05
Balance de políticas de salud 2001 - 2004 revela
Balance de políticas de salud 2001 - 2004 revela
Pedro Francke
PUCP

La evolución de los indicadores sanitarios en estos años muestra avances importantes y algunas sombras. En la salud infantil hay indicadores contradictorios; por ejemplo, mientras la cobertura de la vacunación se mantiene alta, un estudio de UNICEF-OPS indica que la cadena de frío en el Perú está en estado crítico, con apenas 5% de los establecimientos del Ministerio de Salud que garantizan una temperatura adecuada, y por lo tanto la efectividad de la vacuna. En salud materna es donde gracias al Seguro Integral de Salud hay avances importantes, con el porcentaje de partos institucionales aumentando en más de 10 puntos porcentuales y llegando al 70% según la ENDES. En cuanto a enfermedades transmisibles, en el caso de tuberculosis se ha reducido el esfuerzo de detección temprana. Tampoco en VIH / SIDA ha habido un trabajo preventivo fuerte, concentrándose los avances en el tratamiento de las personas infectadas gracias al aporte del Fondo Global.

¿Cómo se explica esta situación? Un balance de la política de salud debe tener cuenta los continuos cambios de autoridades y de política que ha habido. En menos de cuatro años hemos tenido cuatro ministros, con importantes cambios en la política, sobre todo en salud reproductiva. Esta volatilidad pone en posición débil a la institución, más aún si tomamos en cuenta los también constantes cambios en los funcionarios de los órganos de línea, Direcciones de Salud (DISA) y de las direcciones de hospitales e institutos especializados. Además, se ha mantenido un divorcio entre el Ministerio de Salud y EsSalud, continuando con un esquema segmentado que debilita al sector.

Las limitaciones presupuestales, cómo no, influyen de manera muy importante. La proporción del presupuesto del MINSA respecto al presupuesto general (5%) y al PBI (1%) se mantiene a pesar de incrementos en lo que va de la década. A pesar de que el 20% del presupuesto del MINSA sale fuera de Lima, la asignación del presupuesto a las diferentes regiones sigue dependiendo del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) que otorga fondos a las regiones con un criterio histórico del gasto y de manera muy inequitativa.

Más allá de las limitaciones presupuestales, la principal explicación de los problemas que se producen en los servicios de salud se encuentra en la permanencia del viejo modelo de atención de salud. Este tiene su explicación histórica en un modelo de beneficencia, por el que los médicos “de buena gente” “regalan” la atención a los pacientes quienes debían sujetarse a la buena voluntad de los profesionales. De ahí los problemas que se producen en los servicios de salud, como la falta de respeto al horario de atención y el hecho que a los pacientes se les niegue información sobre su tratamiento. Además, es un modelo centrado en los hospitales, donde los centros y puestos de salud son considerados poco importantes, y el trabajo extramural y comunitario es prácticamente irrelevante. Este es un esquema recuperativo y no preventivo, de poca efectividad y baja cobertura.

Frente a esta situación es prioritario reformar la organización de los servicios de salud y cambiar el modelo de atención de salud, poniendo como eje central a los ciudadanos y sus derechos. Un nuevo modelo debe estar volcado hacia la sociedad, teniendo como eje la salud familiar y comunitaria y la promoción de la salud para reducir los riesgos, con una base territorial. También debe permitir y promover que la población participe más en su dirección y control.

Esto guarda relación con otra reforma necesaria: hacer del MINSA no sólo un ministerio de servicios de salud recuperativa sino el líder del Estado para garantizar la salud. Esto significa coordinar con las demás instancias responsables de factores que afectan la salud como medio ambiente, violencia familiar y social, seguridad ciudadana, hábitos saludables, alimentación y nutrición, entre otros factores.

Finalmente, con pocos avances en aspectos fundamentales de la política social, la descentralización será la principal reforma de los sectores sociales durante el presente gobierno. Este proceso se desarrolla sin que estén claras las condiciones a las que se quiere llegar ni el camino para lograrlas, y esto es válido tanto a nivel general como a nivel de los sectores sociales. En esta situación, en salud se viene avanzando hacia una descentralización del MINSA mediante la entrega de competencias a los gobiernos regionales. Una mayor apertura a la sociedad civil y la ciudadanía, un rol importante de los gobiernos locales y las comunidades recogiendo la experiencia de los CLAS (Comités Locales de Administración en Salud) y un enfoque que considere a todo el sector y no solo al MINSA parece indispensable para que este proceso llegue a buen puerto y logre efectivamente incrementar la participación ciudadana y mejorar la salud de los peruanos.

Para descargar el estudio completo haga click aquí:
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/ba/ba2.pdf