| La
evolución de los indicadores sanitarios en estos años
muestra avances importantes y algunas sombras. En la salud
infantil hay indicadores contradictorios; por ejemplo, mientras
la cobertura de la vacunación se mantiene alta, un
estudio de UNICEF-OPS indica que la cadena de frío
en el Perú está en estado crítico, con
apenas 5% de los establecimientos del Ministerio de Salud
que garantizan una temperatura adecuada, y por lo tanto la
efectividad de la vacuna. En salud materna es donde gracias
al Seguro Integral de Salud hay avances importantes, con el
porcentaje de partos institucionales aumentando en más
de 10 puntos porcentuales y llegando al 70% según la
ENDES. En cuanto a enfermedades transmisibles, en el caso
de tuberculosis se ha reducido el esfuerzo de detección
temprana. Tampoco en VIH / SIDA ha habido un trabajo preventivo
fuerte, concentrándose los avances en el tratamiento
de las personas infectadas gracias al aporte del Fondo Global.
¿Cómo se explica esta situación?
Un balance de la política de salud debe tener cuenta
los continuos cambios de autoridades y de política
que ha habido. En menos de cuatro años hemos tenido
cuatro ministros, con importantes cambios en la política,
sobre todo en salud reproductiva. Esta volatilidad pone en
posición débil a la institución, más
aún si tomamos en cuenta los también constantes
cambios en los funcionarios de los órganos de línea,
Direcciones de Salud (DISA) y de las direcciones de hospitales
e institutos especializados. Además, se ha mantenido
un divorcio entre el Ministerio de Salud y EsSalud, continuando
con un esquema segmentado que debilita al sector.
Las limitaciones presupuestales, cómo
no, influyen de manera muy importante. La proporción
del presupuesto del MINSA respecto al presupuesto general
(5%) y al PBI (1%) se mantiene a pesar de incrementos en lo
que va de la década. A pesar de que el 20% del presupuesto
del MINSA sale fuera de Lima, la asignación del presupuesto
a las diferentes regiones sigue dependiendo del Ministerio
de Economía y Finanzas (MEF) que otorga fondos a las
regiones con un criterio histórico del gasto y de manera
muy inequitativa.
Más allá de las limitaciones
presupuestales, la principal explicación de los problemas
que se producen en los servicios de salud se encuentra en
la permanencia del viejo modelo de atención de salud.
Este tiene su explicación histórica en un modelo
de beneficencia, por el que los médicos “de buena
gente” “regalan” la atención a los
pacientes quienes debían sujetarse a la buena voluntad
de los profesionales. De ahí los problemas que se producen
en los servicios de salud, como la falta de respeto al horario
de atención y el hecho que a los pacientes se les niegue
información sobre su tratamiento. Además, es
un modelo centrado en los hospitales, donde los centros y
puestos de salud son considerados poco importantes, y el trabajo
extramural y comunitario es prácticamente irrelevante.
Este es un esquema recuperativo y no preventivo, de poca efectividad
y baja cobertura.
Frente a esta situación es prioritario
reformar la organización de los servicios de salud
y cambiar el modelo de atención de salud, poniendo
como eje central a los ciudadanos y sus derechos. Un nuevo
modelo debe estar volcado hacia la sociedad, teniendo como
eje la salud familiar y comunitaria y la promoción
de la salud para reducir los riesgos, con una base territorial.
También debe permitir y promover que la población
participe más en su dirección y control.
Esto guarda relación con otra reforma
necesaria: hacer del MINSA no sólo un ministerio de
servicios de salud recuperativa sino el líder del Estado
para garantizar la salud. Esto significa coordinar con las
demás instancias responsables de factores que afectan
la salud como medio ambiente, violencia familiar y social,
seguridad ciudadana, hábitos saludables, alimentación
y nutrición, entre otros factores.
Finalmente, con pocos avances en aspectos
fundamentales de la política social, la descentralización
será la principal reforma de los sectores sociales
durante el presente gobierno. Este proceso se desarrolla sin
que estén claras las condiciones a las que se quiere
llegar ni el camino para lograrlas, y esto es válido
tanto a nivel general como a nivel de los sectores sociales.
En esta situación, en salud se viene avanzando hacia
una descentralización del MINSA mediante la entrega
de competencias a los gobiernos regionales. Una mayor apertura
a la sociedad civil y la ciudadanía, un rol importante
de los gobiernos locales y las comunidades recogiendo la experiencia
de los CLAS (Comités Locales de Administración
en Salud) y un enfoque que considere a todo el sector y no
solo al MINSA parece indispensable para que este proceso llegue
a buen puerto y logre efectivamente incrementar la participación
ciudadana y mejorar la salud de los peruanos.
Para descargar el estudio completo haga click
aquí:
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/ba/ba2.pdf

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