| Los
créditos agropecuarios no son rentables para muchas
de las Cajas Rurales de Ahorro y Crédito (CRAC). La
primera causa de su baja rentabilidad es el hecho que la gran
mayoría de créditos agropecuarios se otorgan
en moneda extranjera con bajas tasas de interés. La
segunda causa son los altos riesgos que involucran los créditos
agropecuarios, los cuales sumados a los costos operativos
sobrepasan los ingresos generados por estos créditos.
Estas conclusiones son resultado de un ejercicio
de costeo por productos realizado sobre la base de indicadores
de tres CRAC durante el periodo abril-setiembre 2002. Los
costos y la rentabilidad de los productos de una institución
microfinanciera son indicadores del desempeño del negocio.
Con ellos se puede determinar la contribución de cada
producto (p. ej. préstamos) a la rentabilidad total,
y así tomar decisiones sobre cómo recortar costos
e incrementar ingresos, facilitar las decisiones sobre el
crecimiento de calidad y diversificación del portafolio
así como la planificación sobre nuevos productos.
En el mencionado ejercicio de costeo se identificaron algunos
problemas respecto de la rentabilidad de las CRAC y también
se identificaron potencialidades para su crecimiento.
Las CRAC atienden a una numerosa y variada
clientela, de ingresos medios y bajos, y de zonas rurales
y urbanas. Ellas se establecieron como instituciones financieras
no bancarias reguladas por la Superintendencia de Banca y
Seguros (SBS) en 1993. A diciembre de 2002, el sistema de
CRAC estaba integrado por 12 Cajas, con 54 agencias distribuidas
en 25 departamentos, canalizando créditos a 57 074
prestatarios. Una característica común a las
CRAC es que son menos competitivas frente a otras entidades
microfinancieras como las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito,
las Edpymes y Mibanco. Por ello es necesario asegurar su viabilidad
financiera a mediano plazo y así lograr mejoras sostenibles
en la eficiencia de sus procesos y en su rentabilidad.
La situación presentada implica que
los costos del crédito agropecuario terminan siendo
“subsidiados” por los productos más rentables.
Además, la rentabilidad negativa de los créditos
agropecuarios ha generado una barrera para la ampliación
del financiamiento formal del sector. La atención a
la demanda de créditos del sector agropecuario es una
prioridad para el desarrollo rural por lo tanto es deseable
mantener la atención sobre este tema, pero, de manera
tal que, esta atención no amenace la rentabilidad de
las entidades microfinancieras. Lograr este objetivo implica
llevar a cabo varias medidas: el problema de costos podría
manejarse adecuando las tasas de interés respecto de
sus costos, mientras que, el manejo del riesgo podría
ser mejorado mediante la adaptación de los procedimientos
aplicados en los créditos a las microempresas urbanas.
Puede consultar un resumen del estudio en:
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/bol54/07portar.pdf
Puede consultar el estudio completo en:
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/Rmcred10.pdf

|