Lima 21/ 04/ 05
 
¿Por qué el crédito agropecuario no es rentable para las CRAC?
Felipe Portocarrero M., Álvaro Tarazona

Los créditos agropecuarios no son rentables para muchas de las Cajas Rurales de Ahorro y Crédito (CRAC). La primera causa de su baja rentabilidad es el hecho que la gran mayoría de créditos agropecuarios se otorgan en moneda extranjera con bajas tasas de interés. La segunda causa son los altos riesgos que involucran los créditos agropecuarios, los cuales sumados a los costos operativos sobrepasan los ingresos generados por estos créditos.

Estas conclusiones son resultado de un ejercicio de costeo por productos realizado sobre la base de indicadores de tres CRAC durante el periodo abril-setiembre 2002. Los costos y la rentabilidad de los productos de una institución microfinanciera son indicadores del desempeño del negocio. Con ellos se puede determinar la contribución de cada producto (p. ej. préstamos) a la rentabilidad total, y así tomar decisiones sobre cómo recortar costos e incrementar ingresos, facilitar las decisiones sobre el crecimiento de calidad y diversificación del portafolio así como la planificación sobre nuevos productos. En el mencionado ejercicio de costeo se identificaron algunos problemas respecto de la rentabilidad de las CRAC y también se identificaron potencialidades para su crecimiento.

Las CRAC atienden a una numerosa y variada clientela, de ingresos medios y bajos, y de zonas rurales y urbanas. Ellas se establecieron como instituciones financieras no bancarias reguladas por la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) en 1993. A diciembre de 2002, el sistema de CRAC estaba integrado por 12 Cajas, con 54 agencias distribuidas en 25 departamentos, canalizando créditos a 57 074 prestatarios. Una característica común a las CRAC es que son menos competitivas frente a otras entidades microfinancieras como las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito, las Edpymes y Mibanco. Por ello es necesario asegurar su viabilidad financiera a mediano plazo y así lograr mejoras sostenibles en la eficiencia de sus procesos y en su rentabilidad.

La situación presentada implica que los costos del crédito agropecuario terminan siendo “subsidiados” por los productos más rentables. Además, la rentabilidad negativa de los créditos agropecuarios ha generado una barrera para la ampliación del financiamiento formal del sector. La atención a la demanda de créditos del sector agropecuario es una prioridad para el desarrollo rural por lo tanto es deseable mantener la atención sobre este tema, pero, de manera tal que, esta atención no amenace la rentabilidad de las entidades microfinancieras. Lograr este objetivo implica llevar a cabo varias medidas: el problema de costos podría manejarse adecuando las tasas de interés respecto de sus costos, mientras que, el manejo del riesgo podría ser mejorado mediante la adaptación de los procedimientos aplicados en los créditos a las microempresas urbanas.

Puede consultar un resumen del estudio en:
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/bol54/07portar.pdf

Puede consultar el estudio completo en:
http://www.consorcio.org/CIES/html/pdfs/Rmcred10.pdf