Lima 20/ 06/ 05
 
El potencial de Machupicchu se desaprovecha por falta de concertación
Centro Bartolomé de las Casas[1]

Para muestra un botón: Los distritos de Machupicchu y Ollantaytambo corren el riesgo de ser contaminados con 17 toneladas de basura. Esto sería posible si no se resuelve la disputa entre el alcalde de la municipalidad distrital de Machupicchu y el alcalde provincial de Urubamba por el control de un importante relleno sanitario para la provincia de Urubamba. En general, el valle que contiene a estas provincias, el Valle del Vilcanota, posee un gran potencial de desarrollo que es desaprovechado por la ausencia de una política de articulación territorial en el nivel regional. El valle agrupa a ocho provincias y es un espacio muy heterogéneo en términos ecológico, social, económico y cultural. En este contexto, la actividad turística genera a la vez riesgos, conflictos y oportunidades para el desarrollo sostenible de la zona.

Una de las fuentes principales de conflicto es el uso y la gestión de los recursos naturales y culturales de Machupicchu. Los conflictos locales adquieren también una dimensión nacional e internacional. Numerosos actores, con intereses diferentes y a menudo opuestos, están involucrados: i) las comunidades campesinas o pobladores rurales, ii) la población urbana (en general no organizada), iii) las organizaciones de base y asociaciones, iv) las instituciones públicas centralizadas y descentralizadas, v) los gobiernos locales, vi) las empresas privadas – que incluyen a los operadores de turismo formales e informales -, vii) las organizaciones no gubernamentales y viii) las organizaciones internacionales.

Los conflictos, latentes o abiertos, son de naturaleza socioeconómica, institucional y ambiental. Un ejemplo de conflicto socioeconómico es aquel que enfrenta a los cargadores de equipaje y las agencias de turismo. Los cargadores organizados en sindicatos, reivindican condiciones de trabajo y remuneraciones decentes. Este conflicto debe entenderse en el contexto de pobreza aguda que vive el Valle del Vilcanota, donde el turismo representa una oportunidad de ingreso complementario para los campesinos de la región.

En cuanto a los conflictos institucionales, se pueden mencionar las discrepancias entre las entidades públicas encargadas de la gestión del Santuario Histórico de Machupicchu (Instituto Nacional de Recursos Naturales, Instituto Nacional de Cultura y Unidad de Gestión de Machupicchu principalmente). Las superposiciones de funciones, el centralismo, la falta de capacitación y de herramientas participativas han sido fuentes de conflicto. Con la elaboración del nuevo Plan Maestro de Machupicchu se espera un mayor nivel de cooperación entre las entidades públicas y con todos los grupos de interés, incluso la población local.

Las oposiciones entre los intereses ambientalistas y económicos generan también conflictos, donde se enfrentan lógicas de corto y largo plazo. La gestión de los residuos sólidos, la definición de la capacidad de carga de Machupicchu, el crecimiento urbano en zonas de riesgos geológicos y la expansión de las fronteras agrícolas en un Área Natural Protegida son algunos ejemplos de las fuentes de conflictos socioambientales. La mayoría de estos conflictos se caracteriza por actores con desigual poder. Por ejemplo, no tienen el mismo nivel de acceso a la información o no disponen de los mismos recursos para hacer valer sus derechos y demandas.

La falta de mecanismos institucionales y la debilidad de los espacios de concertación existentes complican aún más esta situación. Si bien existe una amplia experiencia de concertación en el Valle del Vilcanota, la participación de la población en la gestión pública y la articulación entre sectores y entre instituciones están restringidas por diversos factores. La complejidad del juego político, la confusión de competencias, la superposición de estos espacios y la casi ausencia del sector privado dificultan la concertación. La formalización de los mecanismos de coordinación y concertación podrían hacer posible un mejor trabajo en conjunto de los diferentes niveles de gobierno en cuanto a la actividad turística, el desarrollo económico y la conservación de los recursos naturales y culturales.

Machupicchu no puede ser visto como un lugar turístico aislado sino como parte de un sistema ecoturístico integral. Sin embargo, la actividad turística no está adecuadamente normada y muestra carencias políticas, todo lo cual impide articular los proyectos y lleva a un desequilibrio de poder entre actores múltiples y heterogéneos. Por eso es necesario conciliar intereses, promover la participación ciudadana y resolver los conflictos a través de las instituciones para lograr el desarrollo sostenible del Santuario Histórico de Machupicchu y del Valle del Vilcanota en su conjunto. Recordemos que un conflicto es una oportunidad para favorecer cambios para el mejor aprovechamiento de los recursos.

Resumen del documento titulado “Evaluación Social e Institucional y Análisis de Riesgos en el Valle del Vilcanota, Cusco” Puede descargar el documento completo en:

http://www.consorcio.org/VallevilcanotaBM.asp

[1] Investigadores: Marco Chevarría-Lazo, Clotilde Gouley, Melanie Hammond, Juan Gustavo Hernández, Jorge Legoas, Javier Monroe, Valerio Paucarmayta, Jesús Orccotoma, José Solis y Marco Zeisser.