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gobierno del Presidente Toledo enfrenta un gran desafío:
cómo lograr que el presente período sea recordado
como positivo y no como cinco años de falta de liderazgo.
Sin duda, es difícil revertir la percepción
negativa del ciudadano reflejada en las encuestas. Para hacerlo
se deberían priorizar medidas claves en campos tales
como el económico, la reforma de la gestión
pública, la descentralización, y el retorno
del respeto por la autoridad.
En el campo económico son tres los
puntos fundamentales: (i) mantener una disciplina fiscal y
monetaria entregando una economía sana, sin una proyección
de un nuevo déficit fiscal resultante de la temporalidad
de algunos impuestos; (ii) terminar de negociar el TLC con
EEUU y hacer todo lo posible para lograr que este sea aprobado
por el Congreso; y (iii) impulsar una estrategia nacional
de competitividad y poner en marcha los planes anuales de
competitividad, dándole un especial énfasis
al tema de generación de infraestructura básica
para el comercio exterior e interior.
En el campo de la gestión pública
se debe tener en cuenta los siguientes puntos: (i) completar
el proceso legal y administrativo para hacer de la carrera
pública un verdadero servicio civil profesionalizado;
(ii) introducir la gestión por resultados en la administración
pública fijando metas concretas y ligadas al gasto
presupuestal; y (iii) en cuanto a la reforma del sistema judicial
se debe apoyar la implementación de las medidas propuestas
por el Comisión Especial para la Reforma Integral de
la Administración de Justicia (CERIAJUS).
En el campo de la descentralización
se sugiere: (i) apoyar la formación de macro regiones
que consoliden espacios geográficos comunes; (ii) implantar
un programa efectivo de transferencia de funciones a los gobiernos
regionales y locales, evitando un control asfixiante por parte
del Consejo Nacional de Descentralización (CND), y
(iii) promover que los gobiernos locales generen sus propios
ingresos.
Para reestablecer el principio de autoridad
es necesario: (i) afrontar el tema de la polarización
nacional que se viene dando alrededor del tema de la coca;
(ii) implementar medidas concretas que permitan reducir la
tensión en el agro, reduciendo las trabas administrativas
que impiden su modernización, (iii) adoptar una posición
más firme para no tolerar alteraciones del orden público
como el bloqueo de carreteras; y (iv) determinar el costo
ambiental de las actividades mineras y deslindar responsabilidades
de los agentes privados y públicos frente a los afectados.
Finalmente, se debe continuar con las acciones
positivas, como apoyar la realización de un proceso
electoral limpio y sin intervención del Ejecutivo para
favorecer al partido en el gobierno o a los partidos de su
alianza electoral.
Existen otros objetivos deseables pero cuyo
logro, a diferencia de los anteriores no parecen ser viables
de concretar: (i) implementar un verdadero proceso de reforma
educativa; (ii) definir una política de largo alcance
de defensa nacional y rol de la fuerzas militares; (iii) implementar
un efectivo plan nacional de seguridad ciudadana; (iv) hacer
efectiva una política anti-corrupción que tenga
la aceptación general de los partidos políticos
y los actores económicos; y (v) concretar una política
efectiva de alivio a la pobreza
Un punto clave para el logro de los objetivos
mencionados será la definición de un gabinete
de salida con autoridad y liderazgo para cambiar la actitud
defensiva y reactiva que ha caracterizado su accionar en los
últimos años.

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