| El
gobierno del Presidente Alejandro Toledo ha ingresado en su
último tramo, y casi todos los analistas coinciden
en que los temas macroeconómicos del país, en
los últimos cuatro años, han sido manejados
de manera bastante profesional, tanto por el Ministerio de
Economía y Finanzas (MEF), como por el Banco Central
de Reserva del Perú (BCRP). Esto unido a un entorno
internacional bastante favorable, por el crecimiento de la
economía mundial, ha permitido que el Producto Bruto
Interno crezca de manera sostenida en los últimos años.
Adicionalmente, el gobierno ha mantenido, en alguna medida,
las reformas de primera generación llevadas a cabo,
aunque de manera incompleta e inconclusa, en la década
de los noventa.
Sin embargo, como es tradicional en períodos
electorales, las presiones para incrementar el gasto público
aumentarán, poniendo en riesgo el equilibrio fiscal,
que es uno de los pilares de la estabilidad macroeconómica.
Existen indicios para sostener esta afirmación. En
las últimas semanas el Ejecutivo obtuvo, sin objeción
por parte del Congreso, un crédito suplementario de
S/. 1,300 millones, que incluye recursos para el programa
social “Juntos”. Otro indicador preocupante es
que en el Marco Macroeconómico Multianual 2006-2008
el gasto no financiero proyectado para el 2005 ha crecido
en 6% respecto al del 2004. Por otro lado, ya el BCRP advirtió
sobre el riesgo de establecer gastos permanentes basados en
ingresos temporales. En consecuencia, un primer punto que
el gobierno debería cuidar es mantener las cuentas
fiscales sostenibles.
Otro tema en el cual existe consenso por el
buen trabajo realizado, es en la política monetaria,
que ha mantenido la inflación en los niveles previstos.
Un punto que podría causar discrepancias es la excesiva
intervención del BCRP en el mercado cambiario, pero
esta podría ir disminuyendo ahora que la Reserva Federal
de Estados Unidos incrementó su tasa de interés
de referencia hasta 3.25%, mientras que nuestro ente emisor
mantuvo la suya en 3.0%. Por lo tanto, un segundo punto a
cuidar es mantener una política monetaria que continúe
fijándose como primer objetivo mantener bajos niveles
de inflación.
En tercer lugar, este gobierno ha descuidado
el tema de perfeccionar, o completar, las reformas necesarias
para que el país tenga una base sólida para
el crecimiento económico sostenido. Un ejemplo son
las reformas institucionales, que están paralizadas,
o las reformas microeconómicas, en las cuales incluso
se ha retrocedido. Es necesario que estas reformas sean retomadas.
Por ejemplo, se debería iniciar los procesos de privatización
y concesión, obviamente teniendo en cuenta la experiencia
previa, de aquellos servicios que el Estado no está
ofreciendo de manera eficiente.
Esta parálisis del ejecutivo en cuanto
a una visión de futuro del país ha degenerado
en políticas sectoriales y sociales incoherentes entre
sí e incompletas en su diseño. La política
agraria o la política educativa son el mejor ejemplo
de ello: no se ha tratado de solucionar sus principales problemas.
Priorizar estos dos sectores y declararlos en emergencia nacional,
sería un cuarto punto a considerar en este último
año.
Finalmente, se debe impulsar dos procesos
que requieren ser ampliamente difundidos; uno de ellos es
la descentralización, que actualmente se encuentra
ad-portas de un referéndum para convalidar las propuestas
presentadas por cinco regiones. La población de cada
departamento aún desconoce los beneficios y riesgos
de la creación de las regiones. El otro proceso es
la negociación que estamos llevando a cabo, conjuntamente
con Ecuador y Colombia, para firmar un Tratado de Libre Comercio
con Estados Unidos. En este tramo final da la impresión
que existieran dos posiciones distintas dentro del Ejecutivo,
lo cual confunde a la población y a los directamente
afectados por el Tratado.
No he tocado los temas políticos, los
cuales los dejo para los especialistas. Adicionalmente, algunos
puntos pendientes de la agenda económica y social son:
reforma tributaria, política laboral, desarrollo de
los programas de competitividad, y desigualdad distributiva,
los cuales también deberán ser afrontados por
el próximo gobierno.
[1] Director del Centro de
Investigación Social y Económica de la Universidad
Privada de Piura.

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