Lima 22/ 08/ 05
Estudio encargado por el MEF concluye
Empezó el “chorreo”...de manera desigual[1]
Investigadores Gustavo Yamada y Carlos Casas
CIUP

El ciclo de crecimiento económico continuado por cerca de cuatro años consecutivos está comenzando a traducirse en ciertas mejoras en el bienestar de la población, especialmente la más pobre del país. Sin embargo, se trata todavía de un proceso heterogéneo con resultados desiguales y que necesita consolidarse conforme se continúe por una senda de crecimiento económico alto y sostenido y se apliquen políticas sociales eficaces.

Los signos más alentadores del proceso de “chorreo” entre 2001 y 2004 se agrupan en dos tipos. El primer tipo lo conforman los llamados indicadores de bienestar, como la reducción de 24% a 20% de la pobreza extrema a nivel nacional y el incremento en los ingresos per cápita del 40% de las familias de menos recursos en 11% en términos reales. No obstante, la incidencia de la pobreza crítica a nivel nacional ha disminuido solamente 1.3%, de 54.8% en el cuatro trimestre del 2001 a 54.1%, en el mismo período del 2004, y dicha variación no resulta estadísticamente significativa. En cuanto al empleo nacional, se estima que en los últimos tres años ha aumentado en un millón setecientos mil. Sin embargo, sólo quinientos ochenta mil son empleos adecuadamente remunerados, mientras que el resto de ellos tienen problemas de subempleo por horas o por ingresos.

En la política de asistencia social, las encuestas nacionales de hogares también registran cierto proceso de “chorreo”. Así, el porcentaje de hogares en pobreza extrema que recibe programas de asistencia alimentaria se ha incrementado de 68% en el 2001 a 75% en el 2004. Asimismo, la proporción de hogares, en pobreza no extrema, beneficiados con estos programas aumentó de 49% a 58% en el mismo lapso de tiempo. No obstante, el grado de filtración de los programas también ha aumentado ya que el porcentaje de hogares no pobres beneficiados se incrementó de 21% a 26%.

El segundo tipo de indicadores son de producción, ventas, fiscales y de infraestructura. Durante el período 2001-2004 aumentaron considerablemente las transferencias intergubernamentales hacia las municipalidades y los gobiernos regionales. Así el FONCOMUN ha mostrado un crecimiento de 31% en términos reales. Las transferencias totales de canon y sobrecanon han crecido en 169%; siendo el canon minero el que ha crecido de manera más dramática con una tasa de 455%. Esto muestra que el crecimiento de los ingresos de los gobiernos locales ha sido superior al crecimiento de la actividad económica. Por lo tanto los gobiernos locales han sido beneficiados por el mejor desempeño económico de los últimos años. Asimismo, se ha redistribuído el gasto del Estado a los departamentos; en la sierra sur ha decrecido en 11% y en Lima 5% mientras que en la sierra centro ha crecido por encima del 9%. Durante el período 2001-2003 creció la economía de 23 de los 24 departamentos del país, 16 de ellos por sobre el promedio nacional, mientras que Lima creció a un ritmo inferior al promedio nacional, lo cual reduciría su brecha con las provincias.

También aumentaron considerablemente la producción de los principales productos de consumo masivo, el dinamismo del sector industrial, y el volumen de importaciones de bienes de capital, que en el período 2001-2004 aumentó en 100% destacando el rubro de bienes de capital y materiales de construcción.

En cuanto al crédito, éste en general se ha mantenido estable en el período 2001-2004, pero las colocaciones de las Edypimes han aumentado notablemente (20%) así como las colocaciones de las cajas municipales. Asimismo las colocaciones del fondo Mi Vivienda han mostrado un crecimiento exponencial y los montos de colocaciones de crédito de consumo a nivel nacional se han incrementado en 43%. En 22 de los 24 departamentos se observaron crecimientos significativos y con una tasa de morosidad de 12% al año 2004.

Todos estos indicadores son auspiciosos. Sin embargo, las encuestas de hogares han registrado otras tendencias preocupantes. Por ejemplo; el porcentaje de hogares con insuficiente ingesta calórica se ha incrementado de 33% en 2001 a 35% en 2004. En cuanto a salud, la proporción de personas que no buscaron atención formal para sus enfermedades, aumentó de 60% en 2002 a 70% en 2004, y el porcentaje de la población afiliada a algún sistema de prestación de salud habría disminuido de 44% a 36% de 2001 a 2004. En lo que respecta a educación; la tasa de asistencia escolar en familias en pobreza extrema se redujo de 80% en 2001 a 75% en 2004. Por ello, es necesario consolidar las incipientes y desiguales mejoras en el bienestar de la población con tasas de crecimiento económico mayores y con reformas estructurales importantes en la microeconomía y las políticas sociales.

 

[1] Artículo basado en el estudio de G. Yamada y C. Casas “Medición de impacto en el nivel de vida de la población del desempeño macroeconómico para el período 2001-2004”, encargado por el Ministerio de Economía y Finanzas a los autores y que fue utilizado como referencia para el discurso presidencial del año en curso. El estudio puede consultarse en http://www.mef.gob.pe/propuesta/DGAES/doc001072005.pdf