Lima 19/ 09/ 05
 
Mejorar la educación para mejorar el ahorro[1]
Javier Alvarado y Francisco Galarza
CEPES

En Huancayo, cada año adicional de educación del jefe de familia aumenta la probabilidad de ahorro del hogar en 7%. Este es un dato fundamental para promover el ahorro de las familias y así el desarrollo económico del país. En efecto, el ahorro permite la acumulación de activos y suaviza los shocks, tales como enfermedades y desempleo, a los que están expuestas sobre todo las familias más pobres.

En la última década, el ahorro financiero en el Perú ha registrado un crecimiento muy importante, especialmente en las cajas rurales (CRAC) y cajas municipales de ahorro y crédito (CMAC). En Huancayo, en particular, la CMAC ha crecido gracias al desarrollo de productos específicos para los distintos segmentos de la población, a la apertura de depósitos a largo plazo, mayores tasas de interés y sorteos.

Luego de recoger y procesar información de 400 familias urbanas y 400 rurales en Huancayo, en marzo del 2002. Se encontró que los ahorros de las familias son reducidos: en toda la muestra es cercano a US $ 4000, sobre todo, si se tiene en cuenta que la edad promedio de los jefes de familia es 47 años, en la cual se supone que las familias están en su etapa de mayor acumulación. En contraste, los depósitos promedio a nivel nacional para una persona natural en diciembre del 2002 fueron US$ 1220. Esto sugiere que el ahorro se realiza sobre todo para afrontar situaciones imprevistas y no para inversión ni acumulación. Por otro lado los ahorros de las familias urbanas, como era de esperarse, son mucho mayores que los ahorros de las familias rurales: las primeras en su conjunto tienen en promedio US $ 7250 en ahorros y las segundas US $ 2550.

No sólo los ahorros de las familias son reducidos, sino que no forman parte del sistema financiero formal. En promedio, solo 20% de las familias declaró tener ahorros en alguna institución financiera; 31% en el ámbito urbano y apenas 9% en el ámbito rural. Sin embargo, el monto total de los saldos de los ahorros financieros es bastante superior al monto total de los ahorros no financieros, por lo tanto el margen de ahorros que se puedan transferir al sistema financiero es limitado, a menos que ocurran cambios en las preferencias de consumo y ahorro o que los ingresos se incrementen.

En cuanto a los determinantes del ahorro, la educación del jefe del hogar es la única variable que explica en forma consistente muestra una relación sistemática con los ahorros en el ámbito urbano y rural. Esto se explicaría porque una mayor instrucción permitiría apreciar las ventajas de ahorrar, sobre todo en instituciones financieras. En las familias urbanas, además de la educación, las variables más consistentes para explicar la tenencia de ahorros son el gasto de la familia y la tenencia de seguro médico, que aumenta la probabilidad de ahorrar en 9%. Esta última variable indica que el seguro médico liberaría recursos destinados a los gastos de salud, y de esta forma destinar estos recursos al ahorro.

Finalmente, es preciso indicar que tanto para el caso de la probabilidad de tener ahorro como para los determinantes del ahorro, el poder explicativo de las variables consideradas aparece bastante limitado. Este es un aspecto que merece profundizarse en las futuras investigaciones.

 

[1] Resumen del documento Ahorros y activos en las familias de Huancayo desarrollado en el marco del concurso de investigación CIES 2002, auspiciado por ACDI-IDRC. Podrá descargar la versión completa de este documento desde
http://www.consorcio.org/programa2002.asp