Lima 21/ 10/ 05
 
El agro peruano frente al TLC: Oportunidades más que amenazas
Pablo de la Flor
- MINCETUR[1]

El TLC con Estados Unidos es un elemento central de la estrategia de integración comercial y económica del Perú al mundo. Estados Unidos es nuestro principal socio comercial pues concentra el 29% de nuestras exportaciones y el 20% de lo que le compramos al mundo. El impacto agregado de un TLC con este país en el PBI peruano fluctúa entre 1,6 y 2% en el corto plazo y entre 2% y 7% en el largo plazo[2]. En el caso del sector agrícola el impacto se proyecta entre 0,3 y 9%[3] sobre la producción, mientras que en las exportaciones del sector se proyecta un efecto de entre 0,7 y 24%[4].

De nuestro universo agrícola, son muchos los productos ganadores, ahí tenemos los vegetales, frutas y nueces, los cuales se producen en distintas regiones de nuestro país. Esto es fundamental, pues se generará un impacto directo en las regiones a través de un mayor empleo, incremento del PBI regional; entre otros. Efectos que, bajo los beneficios del ATPDEA, ya se viene experimentando en algunas zonas del país. En el primer grupo de productos tenemos los espárragos, alcachofas, páprika, paltas, ajos, coliflor, aceitunas, diversos tipos de ajíes, y otros vegetales leguminosos. En el segundo grupo, están los cítricos, mangos, sandías, melones, plátanos, uvas, dátiles, etc.

Contrariamente a lo que algunos creen, el azúcar es también un producto potencialmente ganador. Se estima un aumento de hasta 1,2% sobre la producción y de 30% sobre las exportaciones. Bajo un contexto de liberalización del sector o un incremento de la cuota de exportación hacia EE.UU., las ganancias del productor podrían aumentar entre 1 y 7%, respecto de los niveles actuales, mientras que el beneficio para el consumidor peruano se sitúa en US$ 5,8 millones. Beneficios que serían mayores de continuarse con el proceso de reestructuración empresarial de las empresas azucareras.[5] De otro lado, los productos que podrían ser afectados por la apertura comercial son los cereales y el algodón. Pero podemos hacer frente a estos desafíos y en ello se viene trabajando en dos vías, las que las abordaremos más adelante, mientras, podemos afirmar con seguridad que son más los productos que aprovecharán los beneficios del TLC que aquellos que potencialmente podrían ser afectados.

Lo que buscamos en las negociaciones agrícolas del TLC con EE.UU. es garantizar el acceso permanente y preferente para nuestros productos de exportación actuales y potenciales, y al mismo tiempo proteger y dar espacio para que nuestros productos sensibles se ajusten gradualmente a la desgravación arancelaria. Sin duda, la apertura comercial y las distorsiones que generan los subsidios que Estados Unidos aplica a sus productos –que no son de la magnitud que se refiere cotidianamente- trae consigo ciertos desafíos, y estamos trabajando para enfrentarlos bajo dos vías: negociación de mecanismos de protección y un Programa Nacional de Reconversión y Compensación para el Agro.

Respecto de los mecanismos de protección que se vienen negociando destacan los plazos largos de desgravación que llegan hasta 15 ó 20 años, los contingentes arancelarios compuesto por cuotas libres de arancel y la aplicación de aranceles para las importaciones por encima de la cuota, y un mecanismo de salvaguardias especiales que se utilizarían en casos de daño o amenaza de daño. Paralelamente, se está buscando mejorar la competitividad de los agricultores con el establecimiento de ayudas internas que se suman a una plataforma de servicios que está trabajando el Ministerio de Agricultura. Esta plataforma refuerza aspectos tecnológicos, sanitarios y de asistencia comercial, dentro del Programa Nacional de Reconversión y Compensación Agraria.

Lo que tenemos que reconocer es que el agro peruano presenta problemas estructurales acentuados a lo largo de varias décadas. El TLC con Estados Unidos puede ser ese instrumento que ayude a revertir esos problemas. No obstante, no es un sustituto de las políticas de mejora de la competitividad agraria que tenemos que aplicar.

La experiencia de México

Conocer la experiencia mexicana da luces acerca de los posibles impactos del TLC en el agro. En una reciente publicación del Banco Mundial[6] se señala que “…es difícil afirmar que el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) tuvo un efecto devastador sobre la agricultura mexicana.”. Esto se deriva del hecho de que la producción agrícola aumentó a una tasa de 1,5% promedio anual en los años posteriores a la implementación de este acuerdo (1994). Recordemos además, que apenas se implementó este Tratado, México tuvo que afrontar una crisis internacional, el recordado efecto Tequila, que de hecho retrasó algunos avances que pudo registrar la economía mexicana en el marco del TLCAN.

Con relación a los productos sensibles en las actividades agrícolas tradicionales en México como el maíz, el frijol, y otros productos, lo que la experiencia muestra es que a pesar del incremento de las importaciones durante los años posteriores al inicio del TLCAN, la producción fue mayor llegando a estar 7% por encima de los niveles registrados en los años previos al inicio de la vigencia del acuerdo. En cuanto a los índices de productividad, el agro mexicano también mostró incrementos importantes (por encima del 11%). En la actualidad, 21 productos agropecuarios mexicanos ocupan el primer lugar en las importaciones de Estados Unidos. En ese contexto, el TLCAN dio al campo mexicano nuevos mercados y permitió a los productores, por ejemplo a los de palta Hass de Michoacán, superar décadas de proteccionismo estadounidense, encubierto en barreras fitosanitarias.
No podemos cegarnos, el campo mexicano –al igual que el peruano- vive una pobreza inaceptable. Pero no es por causa del libre comercio. ¡Cuidado! Tenemos que identificar claramente las verdaderas causas así como sus posibles soluciones, pues no podemos echar abajo la oportunidad histórica que representa el TLC para el Perú. Es una oportunidad, hay que aprovecharla.

[1] Viceministro de Comercio Exterior. Jefe del Equipo Negociador para el TLC con EE.UU.
[2] El estudio desarrollado por el Mincetur (2005) es más conservador comparado con Cuadra, G., A. Fairlie y D. Florián (2004). ”Escenarios de integración del Perú en la Economía Mundial: Un Enfoque CGE”, CIES. En el escenario más optimista de Morón, E. (2005). “Evaluación del Impacto del TLC con EE.UU. en la Economía Peruana”, se contempla una tasa de 4,6%.
[3] Cuadra, et al (2005) y Mincetur (2005)
[4] El estudio BID (2003). ”Impacto de Diferentes Estrategias Hemisférica de Comercio de Perú” da cuenta de tasas de crecimiento de 3,4% de las exportaciones agrícolas.
[5] Zegarra, E. (2004). “La Industria Azucarera Peruana en el Contexto Internacional y la Posible firma del TLC con EE.UU.”, GRADE
[6] Lederman, D., W. Maloney y L. Servén (2005). “Lecciones del TLCAN para América Latina y el Caribe”, Banco Mundial, p. 154