| El
TLC con Estados Unidos es un elemento central de la estrategia
de integración comercial y económica del Perú
al mundo. Estados Unidos es nuestro principal socio comercial
pues concentra el 29% de nuestras exportaciones y el 20% de
lo que le compramos al mundo. El impacto agregado de un TLC
con este país en el PBI peruano fluctúa entre
1,6 y 2% en el corto plazo y entre 2% y 7% en el largo plazo[2].
En el caso del sector agrícola el impacto se proyecta
entre 0,3 y 9%[3] sobre la producción,
mientras que en las exportaciones del sector se proyecta un
efecto de entre 0,7 y 24%[4].
De nuestro universo agrícola, son muchos
los productos ganadores, ahí tenemos los vegetales,
frutas y nueces, los cuales se producen en distintas regiones
de nuestro país. Esto es fundamental, pues se generará
un impacto directo en las regiones a través de un mayor
empleo, incremento del PBI regional; entre otros. Efectos
que, bajo los beneficios del ATPDEA, ya se viene experimentando
en algunas zonas del país. En el primer grupo de productos
tenemos los espárragos, alcachofas, páprika,
paltas, ajos, coliflor, aceitunas, diversos tipos de ajíes,
y otros vegetales leguminosos. En el segundo grupo, están
los cítricos, mangos, sandías, melones, plátanos,
uvas, dátiles, etc.
Contrariamente a lo que algunos creen, el
azúcar es también un producto potencialmente
ganador. Se estima un aumento de hasta 1,2% sobre la producción
y de 30% sobre las exportaciones. Bajo un contexto de liberalización
del sector o un incremento de la cuota de exportación
hacia EE.UU., las ganancias del productor podrían aumentar
entre 1 y 7%, respecto de los niveles actuales, mientras que
el beneficio para el consumidor peruano se sitúa en
US$ 5,8 millones. Beneficios que serían mayores de
continuarse con el proceso de reestructuración empresarial
de las empresas azucareras.[5] De otro
lado, los productos que podrían ser afectados por la
apertura comercial son los cereales y el algodón. Pero
podemos hacer frente a estos desafíos y en ello se
viene trabajando en dos vías, las que las abordaremos
más adelante, mientras, podemos afirmar con seguridad
que son más los productos que aprovecharán los
beneficios del TLC que aquellos que potencialmente podrían
ser afectados.
Lo que buscamos en las negociaciones agrícolas
del TLC con EE.UU. es garantizar el acceso permanente y preferente
para nuestros productos de exportación actuales y potenciales,
y al mismo tiempo proteger y dar espacio para que nuestros
productos sensibles se ajusten gradualmente a la desgravación
arancelaria. Sin duda, la apertura comercial y las distorsiones
que generan los subsidios que Estados Unidos aplica a sus
productos –que no son de la magnitud que se refiere
cotidianamente- trae consigo ciertos desafíos, y estamos
trabajando para enfrentarlos bajo dos vías: negociación
de mecanismos de protección y un Programa Nacional
de Reconversión y Compensación para el Agro.
Respecto de los mecanismos de protección
que se vienen negociando destacan los plazos largos de desgravación
que llegan hasta 15 ó 20 años, los contingentes
arancelarios compuesto por cuotas libres de arancel y la aplicación
de aranceles para las importaciones por encima de la cuota,
y un mecanismo de salvaguardias especiales que se utilizarían
en casos de daño o amenaza de daño. Paralelamente,
se está buscando mejorar la competitividad de los agricultores
con el establecimiento de ayudas internas que se suman a una
plataforma de servicios que está trabajando el Ministerio
de Agricultura. Esta plataforma refuerza aspectos tecnológicos,
sanitarios y de asistencia comercial, dentro del Programa
Nacional de Reconversión y Compensación Agraria.
Lo que tenemos que reconocer es que el agro
peruano presenta problemas estructurales acentuados a lo largo
de varias décadas. El TLC con Estados Unidos puede
ser ese instrumento que ayude a revertir esos problemas. No
obstante, no es un sustituto de las políticas de mejora
de la competitividad agraria que tenemos que aplicar.
La experiencia de México
Conocer la experiencia mexicana da luces acerca
de los posibles impactos del TLC en el agro. En una reciente
publicación del Banco Mundial[6] se
señala que “…es difícil afirmar
que el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América
del Norte) tuvo un efecto devastador sobre la agricultura
mexicana.”. Esto se deriva del hecho de que la producción
agrícola aumentó a una tasa de 1,5% promedio
anual en los años posteriores a la implementación
de este acuerdo (1994). Recordemos además, que apenas
se implementó este Tratado, México tuvo que
afrontar una crisis internacional, el recordado efecto Tequila,
que de hecho retrasó algunos avances que pudo registrar
la economía mexicana en el marco del TLCAN.
Con relación a los productos sensibles
en las actividades agrícolas tradicionales en México
como el maíz, el frijol, y otros productos, lo que
la experiencia muestra es que a pesar del incremento de las
importaciones durante los años posteriores al inicio
del TLCAN, la producción fue mayor llegando a estar
7% por encima de los niveles registrados en los años
previos al inicio de la vigencia del acuerdo. En cuanto a
los índices de productividad, el agro mexicano también
mostró incrementos importantes (por encima del 11%).
En la actualidad, 21 productos agropecuarios mexicanos ocupan
el primer lugar en las importaciones de Estados Unidos. En
ese contexto, el TLCAN dio al campo mexicano nuevos mercados
y permitió a los productores, por ejemplo a los de
palta Hass de Michoacán, superar décadas de
proteccionismo estadounidense, encubierto en barreras fitosanitarias.
No podemos cegarnos, el campo mexicano –al igual que
el peruano- vive una pobreza inaceptable. Pero no es por causa
del libre comercio. ¡Cuidado! Tenemos que identificar
claramente las verdaderas causas así como sus posibles
soluciones, pues no podemos echar abajo la oportunidad histórica
que representa el TLC para el Perú. Es una oportunidad,
hay que aprovecharla.
[1] Viceministro de Comercio
Exterior. Jefe del Equipo Negociador para el TLC con EE.UU.
[2] El estudio desarrollado por el Mincetur (2005) es más
conservador comparado con Cuadra, G., A. Fairlie y D. Florián
(2004). ”Escenarios de integración del Perú
en la Economía Mundial: Un Enfoque CGE”, CIES.
En el escenario más optimista de Morón, E. (2005).
“Evaluación del Impacto del TLC con EE.UU. en
la Economía Peruana”, se contempla una tasa de
4,6%.
[3] Cuadra, et al (2005) y Mincetur (2005)
[4] El estudio BID (2003). ”Impacto de Diferentes Estrategias
Hemisférica de Comercio de Perú” da cuenta
de tasas de crecimiento de 3,4% de las exportaciones agrícolas.
[5] Zegarra, E. (2004). “La Industria Azucarera Peruana
en el Contexto Internacional y la Posible firma del TLC con
EE.UU.”, GRADE
[6] Lederman, D., W. Maloney y L. Servén (2005). “Lecciones
del TLCAN para América Latina y el Caribe”, Banco
Mundial, p. 154

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