| Tenemos
casi US $ 23 mil millones de déficit en infraestructura.
Este déficit está altamente concentrado fuera
de Lima, donde el Estado es el principal operador de la infraestructura
pública. Transcurridos diez años desde las principales
concesiones de servicios, es necesario replantear las principales
líneas de acción que contribuyan a fortalecer
y profundizar el desarrollo de la infraestructura y la provisión
de los servicios públicos en el país.
El aumento de la inversión privada
en servicios gestionados por el Estado, hizo necesario que
se establezcan agencias regulatorias especializadas. Estas
agencias han encontrado numerosos impedimentos para alcanzar
la autonomía con la que fueron diseñadas. Para
lograrlo, en primer lugar es necesario eliminar las medidas
de austeridad aplicadas a los reguladores, y concederles un
trato similar al que tienen los organismos constitucionalmente
autónomos. Estas medidas dificultan la gestión
eficiente de los reguladores debido a que afectan sus decisiones
para contratar y para capacitar a sus funcionarios. Las medidas
resultan incluso más incomprensibles considerando que
los reguladores no reciben ninguna transferencia de parte
del Tesoro.
En segundo lugar, es necesario que las decisiones
de los Consejos Directivos y de los Tribunales de Solución
de Controversias no puedan ser trabadas interponiendo acciones
ante el Poder Judicial. Esto no sólo demora los procesos
regulatorios sino que los jueces pueden no estar preparados
para resolver temas técnicos de competencia y regulación
de los servicios públicos. Por ello es necesario que
el Poder Judicial solo esté facultado a pronunciarse
sobre la forma y no sobre el fondo de los procesos regulatorios
y de controversias. De esta manera, las resoluciones serían
declaradas inaplicables solo si se demostrase que no se han
seguido el debido proceso.
En tercer lugar, se requiere que la opinión
de los reguladores sea de cumplimiento obligatorio en la firma
de los contratos de concesión. Así se evitará
errores de diseño de las cláusulas regulatorias
de los contratos, los cuales han originado un elevado número
de modificaciones a los contratos de concesión
No sólo se recomienda fortalecer la
autonomía presupuestaria de los organismos reguladores
y reforzar el carácter vinculante de la opinión
técnica. También es necesario exigirles la máxima
transparencia. En el ámbito administrativo, esta transparencia
incluye la publicación de: 1) las actas de las sesiones
de sus Consejos Directivos y de sus Tribunales de Solución
de Controversias, 2) las contrataciones de personal, 3) los
procedimientos seguidos, entre otros. En el ámbito
técnico se debe exigir predictibilidad en la fijación
tarifaria al regulador, puesto que algunos contratos de concesión
no han especificado sus metodologías de fijación
tarifaria con claridad. Para subsanar esta omisión
el organismo responsable deberá informar sobre tal
metodología, con la debida anticipación y evitando
cambios injustificados.
Finalmente, es importante destacar que la
tarea pendiente en materia de infraestructura es superar progresivamente
el déficit en diversos sectores. Para ello, además
de las medidas propuestas respecto a los organismos reguladores,
es necesario promover la inversión privada en telecomunicaciones,
saneamiento, electricidad y transporte, invertir recursos
en realizar estudios específicos sobre la evolución
del bienestar y su relación con la infraestructura
y la provisión de los servicios públicos.
[1] El presente artículo
está basado en el documento “Competitividad e
integración con la economía mundial” realizado
en el marco del Proyecto Perú 2006. El proyecto cuenta
con la participación del Acuerdo Nacional, la Asociación
Civil Transparencia, el CIES, el Instituto de Defensa Legal,
el JNE y Propuesta Ciudadana. El objetivo del proyecto es
elevar el nivel del debate electoral de las próximas
elecciones. Próximamente podrá descargar la
versión completa de este estudio en:
http://www.consorcio.org/eleccionesperu2006/

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