| El
sistema educativo en el Perú no ha resuelto el problema
de cobertura en la educación básica y, peor
aún, los rendimientos escolares están muy por
debajo que lo que propio currículo establece. Es claro
que los recursos asignados a la educación básica
son sumamente bajos y parece que el Estado no ha tenido claro
qué debe hacerse para enfrentar de manera efectiva
ambos problemas.
Una breve mirada a la realidad de la educación
en el Perú arroja cifras contundentes. Tomando en cuenta
las evaluaciones de rendimiento escolar (EN) de 2004 vemos
que solo un 12% de los alumnos de sexto de primaria logra
aprobar en Comprensión de Textos y un 8% lo hace en
Matemática. En el nivel secundario estas cifras no
son menos preocupantes. Así, encontramos que al concluir
la secundaria solo un 3% aprueba en Matemática y un
10% en Comprensión de Textos. Estas cifras parecen
tener poco que ver con los resultados educativos que se observan
al final del año escolar. Según estos resultados
menos del 10% de los alumnos desaprueba el año escolar.
En cuanto a la cobertura, se observa que esta
ha venido aumentando en la educación inicial, y parece
haberse estancado en la primaria y secundaria. Más
aún, solo 60% de alumnos concluye la primaria a los
12 años, y sólo un 40% de alumnos concluye la
secundaria a los 17 años. Lo peor es que aproximadamente
entre 30 y 35% de la población joven no concluye la
secundaria. La cobertura y culminación de la educación
básica continúa presentando diferencias importantes
según el estrato socioeconómico y el lugar de
residencia.
Estos son los problemas centrales (es decir,
culminación de la educación básica y
aprendizajes) que deben ser atendidos mediante la implementación
adecuada de políticas orientadas a la educación
básica. Sin embargo, es importante tener en cuenta
otros elementos que configuran los distintos y posibles escenarios
en el que las políticas podrían ser implementadas.
El análisis de los escenarios en los
que actuaría una reforma educativa señala tres
conclusiones: 1) existe un “alivio demográfico”
debido a la disminución de la cantidad de niños
y niñas que ingresan al sistema, 2) existiría
mayores recursos por estudiante, dada la menor presión
demográfica y el aumento en el ritmo de crecimiento
económico; y 3) el contexto político-institucional
tiene los siguientes problemas: a) la división e inestabilidad
interna del Ministerio de Educación (MED) y la consecuente
falta de claridad de objetivos; b) la disociación entre
presupuesto y objetivos de política; c) el “cerco
político” del gremio sindical; y d) la escasa
y meramente formal coordinación intersectorial.
Considerando estos escenarios se proponen
cuatro pilares para la política educativa: 1) énfasis
en la equidad para garantizar igualdad de oportunidades, 2)
políticas de recursos humanos que contribuyan a mejorar
la calidad del servicio educativo, 3) indispensable mejora
de la infraestructura física y en los servicios básicos
de los centros educativos; y 4) recursos pedagógicos
que efectivamente contribuyan con los procesos educativos.
La magnitud y profundidad de los problemas
por los que atraviesa el sistema educativo peruano son tales
que requiere de una gran dosis de decisión política.
Pero, además, requiere de una importante dosis de “realismo”.
Es muy difícil que a lo largo de una sola administración
se logre revertir totalmente las brechas de culminación
y de aprendizajes. Y es muy simple la razón: cada año,
desde el primero de la nueva gestión gubernamental,
continuarán saliendo las cohortes que entraron al sistema
educativo 11 años antes. Las deficiencias en aprendizaje
que un niño o niña tienen en el 6ª grado
de primaria o en el 5ª año de secundaria son deficiencias
acumuladas a lo largo de los 5 y 10 años de escolaridad
anteriores. Es muy poco probable que lo que no hizo en todos
esos años pueda ser revertida en un número menor
de años.
Esa es parte de la factura que nuestras generaciones
han venido pagando y seguirán pagando algunos años
más. De la próxima gestión depende sentar
las bases de un sistema educativo más adecuado que
empiece a trabajar y asegurar los objetivos centrales de la
educación escolar.
[1] El presente artículo
está basado en el documento “La educación
básica y las elecciones del 2006: propuestas de políticas
educativas para el debate” realizado por José
Rodríguez y Martín Benavides en el marco del
Proyecto Perú Elecciones 2006, cuyo objetivo es elevar
el nivel del debate electoral en el país y realizar
un aporte al próximo gobierno 2006 - 2011. El proyecto
cuenta con la participación del Acuerdo Nacional, la
Asociación Civil Transparencia, el CIES, el Instituto
de Defensa Legal, el JNE y Propuesta Ciudadana. Puede descargar
la versión completa de este estudio en http://www.consorcio.org/peru2006/

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