Lima 20/ 03/ 06
 
Propuestas para mejorar la calidad y cobertura
de la educación básica[1]
José Rodríguez (PUCP) y
Martín Benavides
(GRADE)

El sistema educativo en el Perú no ha resuelto el problema de cobertura en la educación básica y, peor aún, los rendimientos escolares están muy por debajo que lo que propio currículo establece. Es claro que los recursos asignados a la educación básica son sumamente bajos y parece que el Estado no ha tenido claro qué debe hacerse para enfrentar de manera efectiva ambos problemas.

Una breve mirada a la realidad de la educación en el Perú arroja cifras contundentes. Tomando en cuenta las evaluaciones de rendimiento escolar (EN) de 2004 vemos que solo un 12% de los alumnos de sexto de primaria logra aprobar en Comprensión de Textos y un 8% lo hace en Matemática. En el nivel secundario estas cifras no son menos preocupantes. Así, encontramos que al concluir la secundaria solo un 3% aprueba en Matemática y un 10% en Comprensión de Textos. Estas cifras parecen tener poco que ver con los resultados educativos que se observan al final del año escolar. Según estos resultados menos del 10% de los alumnos desaprueba el año escolar.

En cuanto a la cobertura, se observa que esta ha venido aumentando en la educación inicial, y parece haberse estancado en la primaria y secundaria. Más aún, solo 60% de alumnos concluye la primaria a los 12 años, y sólo un 40% de alumnos concluye la secundaria a los 17 años. Lo peor es que aproximadamente entre 30 y 35% de la población joven no concluye la secundaria. La cobertura y culminación de la educación básica continúa presentando diferencias importantes según el estrato socioeconómico y el lugar de residencia.

Estos son los problemas centrales (es decir, culminación de la educación básica y aprendizajes) que deben ser atendidos mediante la implementación adecuada de políticas orientadas a la educación básica. Sin embargo, es importante tener en cuenta otros elementos que configuran los distintos y posibles escenarios en el que las políticas podrían ser implementadas.

El análisis de los escenarios en los que actuaría una reforma educativa señala tres conclusiones: 1) existe un “alivio demográfico” debido a la disminución de la cantidad de niños y niñas que ingresan al sistema, 2) existiría mayores recursos por estudiante, dada la menor presión demográfica y el aumento en el ritmo de crecimiento económico; y 3) el contexto político-institucional tiene los siguientes problemas: a) la división e inestabilidad interna del Ministerio de Educación (MED) y la consecuente falta de claridad de objetivos; b) la disociación entre presupuesto y objetivos de política; c) el “cerco político” del gremio sindical; y d) la escasa y meramente formal coordinación intersectorial.

Considerando estos escenarios se proponen cuatro pilares para la política educativa: 1) énfasis en la equidad para garantizar igualdad de oportunidades, 2) políticas de recursos humanos que contribuyan a mejorar la calidad del servicio educativo, 3) indispensable mejora de la infraestructura física y en los servicios básicos de los centros educativos; y 4) recursos pedagógicos que efectivamente contribuyan con los procesos educativos.

La magnitud y profundidad de los problemas por los que atraviesa el sistema educativo peruano son tales que requiere de una gran dosis de decisión política. Pero, además, requiere de una importante dosis de “realismo”. Es muy difícil que a lo largo de una sola administración se logre revertir totalmente las brechas de culminación y de aprendizajes. Y es muy simple la razón: cada año, desde el primero de la nueva gestión gubernamental, continuarán saliendo las cohortes que entraron al sistema educativo 11 años antes. Las deficiencias en aprendizaje que un niño o niña tienen en el 6ª grado de primaria o en el 5ª año de secundaria son deficiencias acumuladas a lo largo de los 5 y 10 años de escolaridad anteriores. Es muy poco probable que lo que no hizo en todos esos años pueda ser revertida en un número menor de años.

Esa es parte de la factura que nuestras generaciones han venido pagando y seguirán pagando algunos años más. De la próxima gestión depende sentar las bases de un sistema educativo más adecuado que empiece a trabajar y asegurar los objetivos centrales de la educación escolar.

 

[1] El presente artículo está basado en el documento “La educación básica y las elecciones del 2006: propuestas de políticas educativas para el debate” realizado por José Rodríguez y Martín Benavides en el marco del Proyecto Perú Elecciones 2006, cuyo objetivo es elevar el nivel del debate electoral en el país y realizar un aporte al próximo gobierno 2006 - 2011. El proyecto cuenta con la participación del Acuerdo Nacional, la Asociación Civil Transparencia, el CIES, el Instituto de Defensa Legal, el JNE y Propuesta Ciudadana. Puede descargar la versión completa de este estudio en http://www.consorcio.org/peru2006/