| Todos
los partidos políticos afirman que la educación
enfrenta graves problemas. Todos prometen cambios y algunos
han anunciado una “revolución educativa”.
Sin embargo, ¿qué tan “revolucionarias”
son sus propuestas?, ¿veremos grandes cambios en el
sistema educativo a partir del 28 de julio de 2006?
El Consejo Nacional de Educación (CNE)
ha señalado que el problema mayor del sistema educativo
peruano es la desigualdad. Muchos quedan fuera sin completar
la primaria y la secundaria; otros llegan hasta el final sin
haber logrado conocimientos suficientes para continuar estudios
o para integrarse a la vida productiva y social. La escuela
amplía las desigualdades y agrava la fragmentación
social.
Los programas de gobierno incluyen propuestas
específicas para reducir las desigualdades mencionadas:
- Dar un tratamiento preferencial para la
educación rural. (APRA y Unidad Nacional)
- Convertir las escuelas unidocentes en polidocentes. (APRA
y Frente de Centro)
- Brindar educación inicial para todos los niños
de cuatro y cinco años. (Unión por el Perú)
- Dotar de agua potable y saneamiento a todas las escuelas.
(Unión por el Perú)
- Universalizar los trece años de escolaridad en la
Educación Básica. (Frente de Centro)
- Aumentar la cobertura de educación en lengua materna
nativa. (Frente de Centro)
Se trata de medidas aisladas al interior de
unos planes genéricos de mejora del sistema escolar,
que no ponen énfasis en las políticas de equidad.
El sistema educativo es asumido erróneamente como si
fuera un conjunto homogéneo, con iguales deficiencias
para todos los estudiantes. Los planes de gobierno no tienen
la claridad ni la fuerza para revertir las poderosas dinámicas
de desigualdad que prevalecen en la educación peruana.
La idea falaz que subyace a todos los planes
de gobierno es que el Perú ha avanzado mucho en el
acceso a la escuela, aunque sacrificando la calidad educativa.
Por eso, su objetivo es mejorar la calidad de la educación
en general, mediante mecanismos de evaluación, regulación
y competencia, propios de una lógica de mercado. Se
cree que el juego de la oferta y la demanda - llamado “rendición
de cuentas” y “vigilancia social” para el
sector estatal -, producirá crecimiento educativo en
general y “chorreo educativo” para los que carecen
de dinero para demandar y de poder para vigilar.
El Proyecto Educativo Nacional propuesto por
el CNE, desde una visión diagnóstica distinta,
ubica en primera fila a las políticas para eliminar
las brechas de desigualdad y la discriminación. El
propósito de equidad ordena y orienta todas las políticas
propuestas para el cambio integral de la educación.
Esta opción es congruente con el compromiso adoptado
en el Acuerdo Nacional: “Afirmamos que el desarrollo
humano integral, la superación de la pobreza y la igualdad
de acceso a las oportunidades para todos los peruanos y peruanas,
sin ningún tipo de discriminación, constituyen
el eje principal de la acción del Estado”.
Sólo si se adopta consecuentemente
el Proyecto Educativo Nacional y se orienta el sistema educativo
hacia la equidad y hacia la cohesión social, habrá
una revolución educativa que asegure resultados escolares
de igual calidad a los más vulnerables y a los privilegiados,
propiciando la integración de los peruanos, con identidad
única y -a la vez- diversa.

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