Lima 20/ 03/ 06
 
¿Se viene una revolución educativa?
Manuel Bello
- UPCH

Todos los partidos políticos afirman que la educación enfrenta graves problemas. Todos prometen cambios y algunos han anunciado una “revolución educativa”. Sin embargo, ¿qué tan “revolucionarias” son sus propuestas?, ¿veremos grandes cambios en el sistema educativo a partir del 28 de julio de 2006?

El Consejo Nacional de Educación (CNE) ha señalado que el problema mayor del sistema educativo peruano es la desigualdad. Muchos quedan fuera sin completar la primaria y la secundaria; otros llegan hasta el final sin haber logrado conocimientos suficientes para continuar estudios o para integrarse a la vida productiva y social. La escuela amplía las desigualdades y agrava la fragmentación social.

Los programas de gobierno incluyen propuestas específicas para reducir las desigualdades mencionadas:

- Dar un tratamiento preferencial para la educación rural. (APRA y Unidad Nacional)
- Convertir las escuelas unidocentes en polidocentes. (APRA y Frente de Centro)
- Brindar educación inicial para todos los niños de cuatro y cinco años. (Unión por el Perú)
- Dotar de agua potable y saneamiento a todas las escuelas. (Unión por el Perú)
- Universalizar los trece años de escolaridad en la Educación Básica. (Frente de Centro)
- Aumentar la cobertura de educación en lengua materna nativa. (Frente de Centro)

Se trata de medidas aisladas al interior de unos planes genéricos de mejora del sistema escolar, que no ponen énfasis en las políticas de equidad. El sistema educativo es asumido erróneamente como si fuera un conjunto homogéneo, con iguales deficiencias para todos los estudiantes. Los planes de gobierno no tienen la claridad ni la fuerza para revertir las poderosas dinámicas de desigualdad que prevalecen en la educación peruana.

La idea falaz que subyace a todos los planes de gobierno es que el Perú ha avanzado mucho en el acceso a la escuela, aunque sacrificando la calidad educativa. Por eso, su objetivo es mejorar la calidad de la educación en general, mediante mecanismos de evaluación, regulación y competencia, propios de una lógica de mercado. Se cree que el juego de la oferta y la demanda - llamado “rendición de cuentas” y “vigilancia social” para el sector estatal -, producirá crecimiento educativo en general y “chorreo educativo” para los que carecen de dinero para demandar y de poder para vigilar.

El Proyecto Educativo Nacional propuesto por el CNE, desde una visión diagnóstica distinta, ubica en primera fila a las políticas para eliminar las brechas de desigualdad y la discriminación. El propósito de equidad ordena y orienta todas las políticas propuestas para el cambio integral de la educación. Esta opción es congruente con el compromiso adoptado en el Acuerdo Nacional: “Afirmamos que el desarrollo humano integral, la superación de la pobreza y la igualdad de acceso a las oportunidades para todos los peruanos y peruanas, sin ningún tipo de discriminación, constituyen el eje principal de la acción del Estado”.

Sólo si se adopta consecuentemente el Proyecto Educativo Nacional y se orienta el sistema educativo hacia la equidad y hacia la cohesión social, habrá una revolución educativa que asegure resultados escolares de igual calidad a los más vulnerables y a los privilegiados, propiciando la integración de los peruanos, con identidad única y -a la vez- diversa.