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de cada cuatro peruanos, especialmente los más pobres
y vulnerables, se encuentran excluídos del sistema
de salud en el Perú. El sistema presenta también
problemas en cuanto a la mortalidad materna, el acceso a agua
potable o el nivel de gasto. A continuación se presentan
propuestas para abordar estos problemas en el periodo de gobierno
2006-2011.
La situación sanitaria en el Perú
es precaria, como lo demuestran los indicadores básicos
de mortalidad general, mortalidad infantil y materna, niveles
de desnutrición y anemia, y la persistencia y reemergencia
de enfermedades infecto contagiosas que ya fueron erradicadas
o controladas en otros países. Y lo más grave
es que un 25% de la población peruana, especialmente
la más pobre y vulnerable, está excluida del
sistema de salud.
Otro indicador en el mismo sentido es el gasto
total en salud, invertimos solo 4,7% del PBI, muy por debajo
del promedio latinoamericano (7,3%), y con un nivel similar
a los países del África sub-sahariana. Además,
solo un 23% de este gasto corresponde al tesoro público,
mientras que el 39% del gasto está dado en forma directa
por los hogares.
Frente a esta situación, el presente
documento plantea propuestas en cuatro áreas centrales:
promoción de la salud, aseguramiento universal, recursos
humanos y participación ciudadana. Respecto al primer
punto, la propuesta plantea que debe darse prioridad a la
promoción de la salud y a las políticas que
actúen sobre los factores que generan riesgos y daños,
priorizando cuatro áreas: nutrición, agua, educación
y medio ambiente. Una de las propuestas consiste en realizar
una gran reforma sanitaria que termine con la fragmentación
institucional existente. Esta reforma sanitaria debe permitir
el aseguramiento universal en un sistema de salud orientado
a la prevención de enfermedades y a la recuperación
de la salud. Esto se puede lograr articulando la protección
colectiva e individual y el esfuerzo complementario de actores
públicos y privados para el logro de una salud integral
con justicia social, equidad, calidad y eficiencia.
Esta reforma sanitaria debe permitir que exista
un solo órgano rector, el Ministerio de Salud (Minsa),
con sólo un ente administrador-financiero de la salud
individual que maneje un fondo único respetando los
derechos de los afiliados y familiares de EsSalud y las Sanidades
(FF.AA. y Policiales). La extensión de la cobertura
a áreas rurales mediante diversos mecanismos, la mejora
de la calidad y la adecuación del servicio a las necesidades
y la cultura de cada zona son también indispensables
para lograr que se haga efectivo el derecho a la atención
de salud.
Por último, dada la necesidad de procesar
en paralelo una reforma que termine con un Estado cerrado,
burocrático y muchas veces utilizado para fines particulares,
la nueva institucionalidad debe expresar una voluntad de cambio
y apertura. Esto se puede lograr mediante un nuevo Sistema
Nacional Descentralizado y Participativo en Salud. Para ello
se propone la modificación de la Ley del Sistema Nacional
Coordinado y Descentralizado (SNCD) y la instalación
de un nuevo Consejo Nacional de Salud (CNS), con funciones
claras y composición amplia de la sociedad civil. Una
mejor relación Sociedad-estado en salud requiere la
institucionalización de la Conferencia Nacional de
Salud como un espacio de expresión de la sociedad construida
desde abajo, la concertación con el Estado y la definición
de políticas de mediano y largo plazo.
[1] El presente artículo
está basado en el documento “Políticas
de Salud 2006-2011” realizado por los autores en el
marco del Proyecto Perú Elecciones 2006, cuyo objetivo
es elevar el nivel del debate electoral en el país
y realizar un aporte al próximo gobierno 2006-2011.
El proyecto cuenta con la participación del Acuerdo
Nacional, la Asociación Civil Transparencia, el CIES,
el Instituto de Defensa Legal, el JNE y Propuesta Ciudadana.
Puede descargar la versión completa de este estudio
en
http://www.consorcio.org/peru2006/

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