| Tenemos
una tasa de desempleo de 10% y alrededor de 55% de subempleo
por ingresos. Aún no existen signos claros de que la
situación de subempleo y estancamiento de los ingresos
empiece a revertir, lo cual se refleja en tasas de pobreza
mayores a 50%. Detrás de estas cifras se encuentra
una demanda por mejores empleos, con mejores remuneraciones
y con acceso a los servicios de salud y planes pensionarios.
Las causas de estos problemas son la poca capacidad del crecimiento
económico para generar empleo adecuado, los bajos niveles
promedio de productividad, y la efectividad de los regímenes
especiales de empleo en la formalización del empleo.
A continuación comentaremos la primera de ellas.
El tipo de crecimiento económico determina
el impacto que tiene en la generación de empleo. En
el caso de un crecimiento primario exportador, es muy probable
que este se concentre en los sectores modernos que no concentran
la mayor cantidad de PEA. Por otro lado, si bien la agricultura
costeña de exportación está generando
nuevos empleos, no estaría generando ingresos suficientes
para reducir el subempleo por ingresos. Probablemente por
la sobreabundancia relativa de mano de obra. En general, los
diversos indicadores de empleo y crecimiento estarían
reflejando una mejoría en los niveles de empleo más
calificado, que se localiza en las empresas de mayor tamaño
relativo, las cuales representan no más del 15% de
todo el empleo.
Un segundo factor que influye en el impacto
del crecimiento en el empleo adecuado es la desigualdad. La
desigualdad inicial de los activos de una sociedad afecta
el dinamismo del crecimiento económico; así
como, la capacidad de generación de empleos y de disminución
de la pobreza.
De acuerdo al comportamiento del empleo, la
pobreza y el crecimiento en la última década
en la región, el tema distributivo afecta el crecimiento
económico en términos de su impacto en el empleo
y la disminución de la pobreza. Uruguay, con una tasa
de crecimiento de PBI per cápita casi igual a Perú,
tiene casi el doble del impacto en la reducción de
la pobreza.
Frente al problema de la baja asociación
entre el crecimiento económico y el empleo, se requiere
generar un crecimiento más homogéneo entre los
diferentes sectores económicos y que tenga mayores
articulaciones con el empleo. Para ello es necesario promover
la articulación de los sectores productivos menos dinámicos
- Pymes urbanas y pequeños productores agrarios- con
los sectores más dinámicos de la economía.
En este sentido, una primera recomendación
es incorporar los objetivos de empleo en el diseño
de las políticas económicas. En el caso de sector
privado, se requiere identificar las ocupaciones con mayor
demanda en el mercado. En el caso del Estado, es necesario
potenciar los programas sociales, intensivos en mano de obra
por espacios geográficos. Para ello es necesario reforzar
la Comisión Intersectorial de Empleo. En la actualidad,
los diversos programas del Estado generan cerca de 230 mil
empleos temporales anualizados (A Trabajar Urbano, Rural,
Provías, Mimdes).
Por último, se recomienda lanzar un
plan de articulación entre oferta exportable y proveedores
locales bajo el enfoque de cadenas productivas y de subcontratación
flexible, focalizando la intervención en cinco cadenas,
atendiendo a criterios de encadenamientos locales y absorción
de empleo.
[1] El presente artículo
está basado en el documento “Crecimiento y empleo”
realizado por el autor en el marco del Proyecto Perú
Elecciones 2006, cuyo objetivo es elevar el nivel del debate
electoral en el país y brindar opciones de política
para el gobierno 2006-2011. El proyecto cuenta con la participación
del Acuerdo Nacional, la Asociación Civil Transparencia,
el CIES, el Instituto de Defensa Legal, el JNE y Propuesta
Ciudadana.
Puede descargar la versión completa de este estudio
en http://www.consorcio.org/peru2006/

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