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los años 2000 y 2005, el gasto social en el Perú
representó aproximadamente el 25% del presupuesto público
y registró una tasa promedio de crecimiento anual de
8%. Sin embargo, este esfuerzo no se ha visto reflejado en
resultados tangibles, pues el nivel de pobreza se ha mantenido
en 50% y el malestar percibido se ha incrementado durante
este periodo. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué
se puede hacer en el corto plazo para mejorar los programas
sociales?
Estos resultados desalentadores se deberían
a una gestión deficiente de los recursos públicos
destinados a los programas sociales. En consecuencia, surgen
problemas tales como filtración (la población
beneficiaria no es la población objetivo), subcobertura
(población objetivo que no está siendo atendida),
politización del gasto, e incremento del gasto corriente:
planillas y obligaciones sociales. Por ello, se requiere dejar
atrás el enfoque asistencialista predominante en los
noventa y pasar a un enfoque orientado al desarrollo de capacidades
de la población que refuerce la gestión social
de riesgo. La tercerización, tanto en los programas
mismos como en los mecanismos de monitoreo y evaluación,
permitiría reducir la filtración y aumentar
la cobertura
En el ámbito de la Salud pública,
se plantea una reestructuración del Seguro Integral
de Salud, la que debería estar concentrada en encontrar
un método eficiente que evite los niveles de filtración
y subcobertura que presenta el programa. Por su parte, la
labor pendiente en el caso del Programa Nacional Wawa-Wasi,
está relacionada con el incremento del nivel de participación
de la comunidad en el programa, ya que esta es indispensable
para su apropiado funcionamiento.
De otro lado, será importante tomar
en cuenta la resistencia de intereses creados que puedan presentarse
en la implementación de las propuestas planteadas en
este trabajo. Debe ponerse especial énfasis en la politización
de las propuestas. En este sentido, resulta esencial fomentar
la transparencia de los procesos para poder evitar la presión
de determinados grupos que defienden sus intereses. Esto está
relacionado con los altos niveles de burocracia en las entidades
estatales, las cuales generan rigideces para la implementación
de cualquier reforma.
En síntesis, se requiere mejorar la
calidad del gasto social haciendo que éste impacte
de manera tangible la calidad de vida y la mejora del capital
humano del país. Para ello se requiere, en lugar de
crear nuevos programas, reformar los ya existentes y cambiar
el paradigma de la política social, pasando del asistencialismo
al desarrollo de capacidades en las personas y enfocando los
esfuerzos a la gestión social de riesgo. Esto demanda
metas y objetivos claros teniendo en cuenta los perjuicios
sociales y económicos que genera el cruce de funciones,
el clientelismo, la subcobertura, y la filtración;
y a la vez los beneficios –en estos mismos ámbitos-
de la eficiencia, eficacia, equidad y transparencia en la
ejecución de estos programas.
[1] El presente artículo
está basado en el documento homónimo realizado
por el autor en el marco del Proyecto Perú Elecciones
2006, cuyo objetivo es elevar el nivel del debate electoral
en el país y brindar opciones de política para
el gobierno 2006-2011. El proyecto cuenta con la participación
del Acuerdo Nacional, la Asociación Civil Transparencia,
el CIES, el Instituto de Defensa Legal, el JNE y Propuesta
Ciudadana.
Puede descargar la versión completa de este estudio
en http://www.consorcio.org/peru2006/

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